sábado, octubre 21, 2006

Una entrevista leída sin perder una coma.

En el suplemento "El semanal" de la semana pasada, venía la foto de Delibes sentado en un banco en un entorno idílico, en plena naturaleza, al aire libre que tanto le gusta, que me sorprendió muchísimo. ¿Así está ya Miguel Delibes? ¿Tan mayor es ? Y me dejó muy intrigada el titular que lo acompañaba debajo de una chica muy mona sentada en el mismo banco de color blanco, contrastando con sus magníficas piernas bronceadas que calzaban manoletinas plateadas igualitas a unas que yo tengo. Desgraciadamente mis piernas no lucen tan torneadas y tan elegantes. Sonreía la chica con franca sonrisa, sin asomo de timidez frente a la cámara que fotografiaba al abuelo y la nieta. "Cinco horas con mi abuelo Miguel", decía el titular y explicaba debajo que era una charla de su nieta Ángeles con el abuelo que todos hubiéramos querido tener. Garrota incluida y mirada fija y expectante. Reconozco que me ha impactado más esta portada que la otra que tanto revuelo ha causado del Príncipe Felipe y Doña Letizia. Me interesa más lo que pueda decir Delibes a su nieta que se estrena en esto de la entrevista periodística y nos acerca a su abuelo de una manera tierna, cercana, tal como es en su intimidad. Me ha encantado y la he leído muy atenta a todo lo que nos cuenta Ángeles Corzo, a su visión del abuelo no tan "ágil y esbelto" ya sino todo lo contrario. ¿Y las fotografías de la biografía de Delibes? Una maravilla. He disfrutado mirando y remirando su familia numerosa y cómo era de guapo en su juventud cuando ganó el Nadal. Su mujer era también una belleza y no me extraña que fuera el amor de su vida, con esa sonrisa. Los testimonios de algunos escritores que sienten pasión por Delibes como club de fans "vips" aparecen en recuadros al margen y así leemos lo que dice A. Pérez-Reverte, Caballero Bonald y Martín Garzo. Nosotros pensamos muy parecido a ellos. Somos admiradores del montón, y ojalá fuéramos una legión de seguidores de su obra narrativa, porque lo merece. Y lo que más ternura despertó en mí fue ver la respuesta que le dio a su nieta a propósito de Internet: dijo inocentemente " No me aclaro. Internet no sé lo que es. ¿El infierno?" Ya sé que nunca me encontraré con Miguel Delibes navegando por los blogs o por los foros, aunque viva muchos años( ojalá sea así).Él pertenecerá ya a las páginas de un libro, a su numerosa producción y allí hay que irlo a encontrar. Allí nos veremos, Miguel Delibes.

1 comentario:

Anónimo dijo...

También yo leí con detenimiento esa entrevista a la que te refieres y me fijé en esas fotos en blanco y negro que evocan, mejor que cualquier foto digital, toda una época y unos personajes. Un besote.