lunes, octubre 31, 2005

Juan Ramón Jiménez

Cuántos años leyendo a J.R.J., como yo lo llamo siempre, ya con la confianza de un viejo amigo al que apreciamos mucho y creemos conocer por todo lo que hemos leído suyo. Apuntes en las clases de Carlos Sánchez Polo, mi querido profesor de C.O.U. en Cáceres. Qué manera de correr explicando a los autores y nosotros, qué destreza para seguir apuntando tantas cosas interesantes sobre ellos. Recuerdo que no teníamos libro de clase. Fue la primera vez que seguíamos al dictado, como luego veríamos continuar en la universidad y ya no nos sorprendería tanto por el entrenamiento de D. Carlos. Mis primeros trabajos escritos en plan investigación seria y razonada de los poetas que estudiábamos. Yo hice uno de la selección poética de una antología de Aurora Sánchez Albornoz (creo que se llamaba así) y me pasé unas navidades leyendo entusiasmada a J.R.J. y pensando cómo hacer mi trabajo escrito de comentario de los poemas y sobre lo que había leído de Juan Ramón. Entonces no teníamos internet (qué lástima, me hubiera ahorrado mucha búsqueda a veces infructuosa en la biblioteca) pero sí teníamos mucha ilusión por hacer las cosas bien, ofrecer un punto de vista personal e intrasferible de lo leído. Aún estará por ahí el trabajo que D. Carlos me puntuó alto. Fue la recompensa al trabajo de esos días de vacaciones que apenas salía de mi casa de Plasencia con el apuro de terminarlo antes de irme para Cáceres. Cuántos recuerdos traídos ahora a propósito de un post de Gatito viejo, http://saborliterario.blogspot.com http://saborliterario.blogspot.com y de mi comentario al respecto. Aquí pego de internet uno de mis preferidos de J.R.J. "La negra y la rosa" A Pedro Henríquez Ureña "La negra va dormida, con una rosa blanca en la mano. -La rosa y el sueño apartan, en una superposición mágica, todo el triste atavío de la muchacha: las medias rosas caladas, la blusa verde y transparente, el sombrero de paja de oro con amapolas moradas.- Indefensa con el sueño, se sonríe, la rosa blanca en la mano negra. ¡Cómo la lleva! Parece que va soñando con llevarla bien. Inconsciente, la cuida -con la seguridad de una sonámbula- y es su delicadeza como si esta mañana la hubiera dado ella a luz, como si ella se sintiera, en sueños, madre del alma de una rosa blanca. - A veces se le rinde sobre el pecho, o sobre un hombro, la pobre cabeza de humo rizado, que irisa el sol cual si fuese de oro, pero la mano en que tiene la rosa mantiene su honor, abanderada de la primavera.- Una realidad invisible anda por todo el subterráneo, cuyo estrepitoso negror rechinante, sucio y cálido, apenas se siente. Todos han dejado sus periódicos, sus gomas y sus gritos; están absortos, como en una pesadilla de cansancio y de tristeza, en esta rosa blanca que la negra exalta y que es como la conciencia del subterráneo. Y la rosa emana, en el silencio atento, una delicada esencia y eleva como una bella presencia inmaterial que se va adueñando de todo, hasta que el hierro, el carbón, los periódicos, todo, huele un poco a rosa blanca, a primavera mejor, a eternidad..."

viernes, octubre 21, 2005

Libros de lectura obligatoria.

Esta mañana les daba la relación de libros de lectura obligatoria a los alumnos en 2º de ESO en el instituto. Les dictaba los títulos y los nombres y era un lío, así que se lo escribí en tres folios y lo pinché en el corcho de información de la clase para que se fueran apuntando los que querían encargarlo durante la Feria del Libro, que se celebrará próximamente en el instituto. "¿Por favor, no os suena Miguel Delibes? ¿Ni Alejandro Casona?" No habían oído hablar de ninguno de los dos. Bueno, uno sí había visto por la tv a Delibes, era un señor muy mayor. Menos mal que ven la tv y se informan de vez en cuando. "Pues sí este curso vamos a leerlos y a ver qué os parece cómo escriben. Ya os daré la ficha bibliográfica para que sigáis la lectura." Yo casi todos los años selecciono algo de Miguel Delibes. Les suele gustar ese estilo sencillo de contar las cosas de una manera bastante cercana a los alumnos. Claro que me he encontrado con alumnos que no han comprendido ni tan siquiera "El príncipe destronado", decían que era un rollo que no había quién lo leyera dos veces. Yo dudaba de que lo hubieran leído al menos una... ¿Cómo se puede decir que es un rollazo esa obra? Recuerdo que les recomendé una película de Mercero basada en ese libro que echaron por televisión el año pasado, para ver si les picaba el gusanillo y sentían más interés. Ni por esas. Me he sorprendido con una alumna que me ha dicho esta mañana que ella está leyendo "El diario ", de Anna Frank. ¿"Y lo estás entendiendo, te va gustando" Me dijo que sí, que era precioso. Entonces yo me embalé y creía que nunca iba a parar de ensalzar ese libro, que para mí es imprescindible en la adolescencia. Me chocó mucho en una alumna que no parecía tan sensible a primera vista. Muy modernita ella y un poco charlatana, a la que tuve que llamar al orden muchas veces en clases anteriores. Nunca se sabe por dónde va a salir la gente. Eso es una ventaja porque a veces te llevas estas sorpresas agradables. Muchos de los alumnos ni leen ni se preocupan de leer los libros obligatorios. Se hacen con resúmenes de algún incauto y a ver si cuela. No suele colar, por lo menos en lo que a mí respecta, que me percato del asunto a la menor ocasión de duda, con unas cuantas preguntitas estratégicas de última hora. A un alumno de 2º del año pasado le pregunté por Eloísa, la de "Eloísa está debajo de un almendro" que era obligatoria su lectura. Y me dijo que salía en el libro como personaje principal. "Sí, le dije, ¿pero salía un poco desmejorada, un poco pachucha y delgadita no?" A lo que me respondió el alumno listillo que sí, que estaba "un poco enferma y eso". Y tan enferma que estaba muerta, enterrada debajo de un almendro...Y se quedó tan chafado que no volvió a decir ni" mu" cuando vio el suspenso en la asignatura.

lunes, octubre 10, 2005

Elisabeth Eidenbenz.

Esta mañana leía en el suplemento de "El País" un reportaje sobre los 597 niños nacidos en Elna ( sur de Francia), hijos de republicanos españoles exiliados que se habían refugiado allí tras la derrota en la guerra civil. Lola Huete Machado relata en ese reportaje titulado "La cuna del exilio" toda una hazaña llevada a cabo por Elisabeth Eindenbez que se preocupó por acondicionar un palacete en maternidad para esas mujeres embarazadas que lo pasaban tan mal en los campos de refugiados franceses. Todavía vive esta heroína casi anónima y no da ninguna importancia a su papel decisivo para tanto niño por nacer en un territorio asolado por la miseria, el dolor y la falta de perspectivas de futuro. A sus 92 años conserva la lucidez y habla de su experiencia como si todo el mundo pudiera hacer el bien en cualquier momento en la Historia de la humanidad, sin darse ninguna importancia, creyendo que eso es lo normal en cualquier ser humano preocupado por el otro. Ella era maestra y fue la encargada de posibilitar el nacimiento de tantos niños que le deben hoy la vida y que como adultos le ofrecen su reconocimiento público a sus 65 años, considerando que otros niños internados en los campos de refugiados franceses no tuvieron tanta suerte y hoy no lo pueden contar ,como ellos, gracias a la desinteresada labor de una mujer comprometida con el sufrimiento ajeno. El reportaje de Lola Huete me ha hecho pensar en la cantidad de niños y niñas que hoy podrían haberse convertido en hombres y mujeres si alguien se hubiera preocupado por ellos, por darles cobijo en su huída aterrorizada por las bombas. Y también en las criaturas que vagan por el mundo hoy día, en este mismo momento en que escribo esto, huyendo del hambre y siguiendo la misma terrorífica suerte de sus padres, rechazados en todas partes y mirados con recelo por pertenecer a otra cultura y llegar de otros continentes. Sus miradas dirían lo mismo que las de aquellos otros niños; y sin embargo parece que no queremos ver la similitud de situaciones, estamos tan acostumbrados a los telediarios y a verlos en actitudes tan humildes y sufridoras, que creemos que eso es consustancial a ellos, que nacen sin poder de salvación. Que harían falta tantos milagros para ayudarles. Eso nos hace crearnos una mala conciencia difícil de ayudar a ningún ser humano; justamente lo contrario a la actitud de Elisabeth Eidenbenz y su espíritu luchador.

sábado, octubre 08, 2005

Por las tardes.

Ahora por las tardes me dedico a descansar un poquito después de venir del instituto y por supuesto afónica como vengo apenas quiero hablar con nadie al menos durante la sobremesa. No me apetece decir nada. Mi nivel de comunicación está bajo mínimos y debo recargar las pilas para más tarde volver a mi ser. ¿Qué hacer en esas condiciones? Leer no. Después de pasarme la mañana leyendo manuales y libros de texto, poniendo ejercicios, escribiendo mapas conceptuales de los temas, leyendo cuadernos de los alumnos y corrigiendo, no voy a llegar a casa y me voy a ir de cabeza a por mi abandonado Elias Canetti, que me gusta mucho leerlo, pero no a esa hora, ya de noche es otra cosa. Estoy más concentrada y todo eso y sobre todo me apetece más. Últimamente me he aficionado a quitar la mesa mientras suena en la tv "Amar en tiempos revueltos", una serie ambientada en la guerra civil, y me quedo embobada viéndola, enganchada a su historia y lamentando que sea tan corta. Pues así empiezo yo las tardes...

viernes, octubre 07, 2005

Por favor...

A mí me puede cuando alguien me pide las cosas "por favor" y de buenas maneras, con la mínima educación. Será que tenemos más de lo otro por todos lados, que ya nos sabe a miel sobre hojuelas si oímos un "por favor" Estaba ayer explicando en clase de Lengua y Literatura de manera concienzuda, dentro del nivel del alumnado, los orígenes del castellano. Dale que te pego, no sé cuántos días llevamos con el primer tema de Oxford, que es más largo que un día sin pan...Bueno, una vez más a la pizarra a poner el mapa de la Península Ibérica con la película de los pueblos prerromanos, los germánicos, los árabes y yo toda entusiasmada con mi cantinela y aclarando dudas, preguntando sobre términos, sobre quién fue Viriato y tal y tal y algunos alumnos a lo suyo, enredando, molestando a unos y a otros, y yo sin darme por aludida con el murmullo ambiente...Dejo de explicar por enésima vez y el que tanto había enredado y molestado me dice muy suave y educado un "por favor, me puede explicar cómo es eso de los pueblos prerromanos"... ¿Que qué hice? Pues escuchar su súplica y explicarle de nuevo lo de los celtas y los iberos y le señalé en el mapa dónde moraban los vascones y le pregunté al final si ya lo había captado. No sé si decía que sí porque le miraba fijamente o porque estaba viendo que llegaba la hora del recreo, no le fuera a decir que se quedara al tocar el timbre en la clase.