domingo, enero 23, 2005
¿De quién es el cumpleaños hoy?
Son casi las siete de la tarde y me he pasado todo el día queriendo recordar de quién era el cumpleaños hoy.Repasé todo la lista completa de mi familia y la de mi marido(hay que ser ecuánimes:tanto monta,monta tanto...),mis amigos de toda la vida,los íntimos,los conocidos,los compañeros del trabajo.Nada.No doy con él o ella.Como se me meta algo en la cabeza,removeré Roma con Santiago que daré con ello. Miré en agendas personales(tengo miles),cuadernitos de notas rápidas,en cada estantería aparece una sin llenar,a medio escribir.
Tampoco hay vestigios de ese cumpleaños que me deja pendiente de un hilo(¿curiosidad?!no,es que estoy en deuda con esa persona...seguro que me felicitó en mi cumpleaños,y por Navidad y yo,así de desconsiderada.)
No he felicitado a nadie este año la Navidad.Yo acostumbro todos los años escribir felicitaciones de Unicef a casi todo el mundo.¿Cómo se entiende que este año a nadie?
Pues ese es el miedo que me domina ahora:empezamos a fallar con las felicitaciones navideñas y seguimos con las de cumpleaños..!de ahí al olvido no hay más que un paso!
El gatito negro
Acabo de ver desde mi balcón al gatito negro que anda siempre como perdido por la calle.Su madre tampoco pertenece a ningún vecino.Ella tuvo a su gatito en una casa abandonada y medio derruida que está como un pegote al final de la calle.Allí viven madre e hijo.Entre soledades y miserias.
Cuando paso por la calle siempre veo a la madre tras las ruedas de un coche aparcado,que me mira con indiferencia.Más tarde,cerca, veo al pobre gatito que se suele esconder como el rayo.
Lo peor son los días de lluvia cuando se les ve vagar por entre los coches de la acera en completa soledad e indefensión.
Un día,el gatito negro pasó verdaderos apuros:se había subido en un carrito de un coche y no era capaz de salir.Su madre,desde el suelo,no sé qué le estaría diciendo con su mirada impotente.Tal vez le infundía ánimos con su sola presencia...El caso es que logró salir de allí y desaparecieron por unos cuantos días.
Ahora están de nuevo vagando por la calle,tomando estos rayos tan cálidos del sol de la mañana,como seres profundamente conformes con su suerte.
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