domingo, mayo 06, 2007
Enfrenamientos varios.
Mira que saboreo esos momentos de tranquilidad, llegada la hora de ir a dormir, cuando la casa se queda en silencio, se ha terminado la obligación y las tareas ineludibles que conllevan una casa, una familia y unos hijos. Son minutos que parecen interminables, que saben a deliciosos y que como un avaro atesoro día tras día, sintiéndo muchísimo tener que ir a dormir. "Tengo sueño, cansancio y todo lo demás, pero qué bien se está en este sillón relax, qué maravilla para mi espalda". Siempre la misma letanía de excusas y siempre encendiendo la tv para rizar el rizo de la excusa. "A ver qué tontuna están hablando". Y siempre es un zipizape de cuidado. Siempre andan a la greña diciendo esto, replicando esto otro, gritando lo de más allá. Y ahí empieza la espiral de violencia verbal, qué maneras, qué argumentación más machachonamente pobre y qué embrutecimiento mostrenco. No dicen porque yo lo valgo, pero lo piensan. Soy más chulo que un ocho, a diestro y siniestro. Qué pandilla de majaderos sabelotodo.
Admirable, de verdad que me dejan con la boca abierta. Cuánta seguridad en sí mismos y qué ganas de machacar al contrincante con chulería barata. Algunos periodistas por encima del bien y del mal, intocables en los tiempos que corren, están de un tonto subido que provocan la náusea al más pintado. A mí me provocan un malestar insuperable simplemente viéndoles el careto, no diremos nada si encima les oímos despotricar y poner a parir al que se les mete entre ceja y ceja.
Pobre del que cae en sus redes y quiera ir a algún programa a defender su postura, su punto de vista. Zas, se lo meriendan como pueden entre todos esos bárbaros ansiosos de carnaza y de insulto permanente en sus labios.
Qué incauta soy. Caigo en sus redes y veo un ratito su programa y ya estoy con el desasosiego encima. Con lo tranquila y relajada que estaba aunque viviera sin esa información importantísima sobre el género humano de tanta actualidad en nuestra España. Mejor me voy a leer un rato a Pío Baroja y enterarme de cómo andaban las cosas en 1936 en esa España que andaba de capa caída y pasándolas canutas de verdad. No en estas minudencias de poca monta. Claro que algunos deberían leer algo de la historia reciente para aprender de los errores y andar por la vida sin tanta superficialidad y poco fundamento.
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