jueves, julio 07, 2005
Londres: tras la euforia , el dolor.
Mientras hoy explosionaban las bombas, hacia las nueve de la mañana, hacía media hora que yo desconectaba la radio y estaba ya un poco cansada de tanta alusión a los Juegos Olímpicos del 2012. En todas las cadenas de TV y radio el monotema. Y venga remachar en lo mismo bajo todos los puntos de vista... Ayer fue la novedad informativa, hoy era la saturación informativa y ya dije basta.
Desgraciadamente ocurrió lo peor cuando yo me quitaba del medio y perdía la voz de los lucutores de radio ,ajena a la tragedia. El dolor estaba produciéndose casualmente en ese Londres eufórico, feliz y satisfecho por el logro conseguido.
A la hora de comer me dice mi marido que si no he oído lo del atentado. ¿Qué? No había escuchado ni la radio, ni la tv ocupada como estaba con la casa y las niñas . Ni podía creer lo que me contaba ni podía asimilar lo que la tv me ponía delante de los ojos en un avance informativo o telediario, no recuerdo.
Era impresionante volver a experimentar el mismo odio y repulsa por los asesinos que se amparan en lo que sea para matar, humillar y ofender al pueblo que se le ponga por delante. Y ese sentimiento era el mismo que ante el atentado terrorista en Madrid 2004. Qué fácil es destruir y lo que cuesta levantar la moral y seguir adelante, construyendo lo que otros insensatos, ignorantes y criminales desbaratan en un momento, en el momento que más desprevenidos estamos, todo lo que se les pone a tiro, sin miramientos de ninguna clase, sin discriminar y tratando de dar donde más duele.
Ya digo ,el impacto que me causó contemplar aquello ,cuando más tranquila estaba en mi casa y ajena a todo lo que estaba sucediendo me hizo pensar que nunca viene una alegría sin una tristeza. El fatalismo ,al final, va a tener razón. Nunca podemos bajar la guardia y eso es lo más contrario que hay a vivir en libertad y con una cierta seguridad ante la vida.
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