martes, julio 04, 2006

Accidentes absurdos.

No quiero repetir aquí lo que tanto se ha dicho en televisión sobre el accidente en el metro de Valencia. Estamos saturados de información al respecto. Pero de lo que no nos cansamos es de lamentar lo ocurrido. Ver tanto dolor en los familiares y en lo que cuentan los que lo vivieron en primera persona y salieron más o menos magullados, pero, al fin y al cabo, pueden contar su versión. ¿Iba tan deprisa el maquinista? ¿Es que no se acaban de mentalizar del tema de la velocidad, por más que pongan el carnet por puntos? Iba al doble de la velocidad permitida. De momento, fallo humano debido todavía a no se sabe qué. Y todo en un momento de inconsciencia, echas a perder tu vida y la de un montón de personas inocentes que van al trabajo o vienen ya cansados, deseando llegar a su casa. Qué injusta es la vida. Lo cierto es que estamos hartos de este tipo de noticias en las que se pierden tantas vidas de la manera más absurda y gratuita. ¿Cómo se te queda el cuerpo con estas continuas llamadas de atención de la vida? ¿Aprenderemos en cabeza ajena a ser cautos y andar con pies de plomo en el tema de la velocidad? Toda precaución es poca; si no es por parte de uno es por parte de otro. Siempre en vilo.