lunes, julio 07, 2008
Milagros
Ha luchado contra un mal bicho. Se ha defendido con un valor y una fuerza sobrehumana.
Era previsible que la victoria no estaría nunca ya de su mano. El desenlace nos ha dejado a todos terriblemente mal: su familia, querida hasta el límite; sus amigos, tan fieles y preocupados por ella; compañeros, siempre puestos al teléfono interesándose por su enfermedad; esos conocidos, que se informaban por mi familia, por mí misma, tan atentos y buena gente.
Nosotros estamos aún que no nos creemos este desenlace tan triste, que nos deja sin fuerzas para aceptarlo. Sólo nos queda el recuerdo de ella, su maravillosa sonrisa de las fotografías de cuando era ella, cuando estaba bien.
Sí Álvaro, ella era la bibliotecaria de pelo rizado que siempre tenía una palabra amable y se deshacía en risas. Luego, más tarde, cuando se dedicó a la docencia, de profesora era igual, exigente en su trabajo sí, pero muy buena amiga, muy humana con los demás y desbordando amabilidad a su paso por donde iba. Muchas gracias por tus palabras en tu blog (que Felisa nos ha avisado, porque no entrábamos en internet desde hacía tiempo. Mi hermana te apreciaba y te admiraba muchísimo.
Sé que nosotros no la olvidaremos nunca, pero mucha gente la va a echar de menos y tendrá un recuerdo cariñoso hacia MIla. Por los buenos momentos vividos.
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