viernes, julio 22, 2005

tempus fugit

Escribo un rápido post porque me vienen siguiendo los talones. Estoy ya en mi casa, atrás quedaron esos escasos días de vacaciones y todo vuelve a la normalidad: las niñas, las cenas, recoger ...y me acuerdo de "vuelta la burra a la noria"(jejeje, qué símil voy a elegir ,pero tú dirás si no) Ya, se dice ya me están llamando esas niñas que vienen como carboneras de jugar en la plaza del Cristo. Cómo se pueden poner así y tan sofocadas...La muchacha que las cuida viene galgueando tras ellas y le oigo decir que no corran, que los coches...y ni caso ellas. Se ponen a llamarme al balcón y que me asome y que ...yo qué sé. "Mamá mira lo que me he encontrado" y la muchacha diciendo que tire esos papeles...La pequeña hecha una fierecilla para subir las escaleras y para entrar en el baño y entonces entro yo en el papel de la autoridad "y hala a bañarse, que vienes para cogerte con pinzas..." Ya sé que no escapo de mis obligaciones hasta que se duerman. Y eso tampoco es tan fácil: una duerme siesta, la otra no. Esta cae fulminada en cuanto que entra en la habitación. La pequeña se hace de rogar, se hace contar unos pocos cuentos ,que ya altero y pongo la imaginación al límite; es como una pequeña tirana que amenaza con levantarse de la cama e irse a la sala a ver televisión si no me quedo con ella. ¿Y su madre hace lo que el Dr. Estivill recomienda tan encarecidamente? Pues no, no hago nada de eso. "Mea culpa". Me quedo con ella, le doy unos pequeños masajes en las sienes, en la cabecita y empiezo a respirar relajadamente con profundidad y nada, hago que me duermo. Ella me imita, y a los dos minutos está como su hermana, cual angelito de Murillo con esos rizos encima de la almohada... Lindas. Me quedo embobada ya relajada y contemplando su sueño sin prisas, disfrutando del sosiego tras un día trepidante. Como todos los del año.