martes, julio 26, 2005

Álvaro Valverde de baños.(http://mayora.blogspot.com)

Acabo de leer un post sobre piscinas del blog de mi paisano Álvaro Valverde ( http://mayora.blogspot.com) y lo voy a titular así el mío. Me ha encantado la exposición del panorama que domina en Plasencia cuando llega el verano de calores e imposibilidad de hacer algo medianamente razonable que no sea estar en contacto con ríos, piscinas naturales o municipales. Qué de recuerdo leyendo a Álvaro (y advierto de que estoy demorando la terminación de su novela ALGUIEN QUE NO EXISTE ,porque me va gustando tanto que no quiero que se termine ; me gustaría que fuera el doble de voluminosa-qué buen piropo¿eh?-) Ahora mismo ,desde Azuaga siento una terrible nostalgia por verme en Plasencia de nuevo, en ese ir y venir cotidiano a la piscina municipal y darnos ese chapuzón y disfrutar del sosiego de un entorno tranquilo por las mañanas-cambia a ruidoso por las tardes así que salimos disparados para casa- en que nos relajamos y procuramos no pensar en nada; superados ya los cursos escolares y disfrutando de las recién tomadas vacaciones escolares. Toda la vida hemos estando yendo allí. Antes era de otra manera, diferente no estaba mal tampoco, pero ahora ha mejorado con dos piscinas de "mayores" y una infantil. Desde que se abrió la piscina municipal, asiduas todos los veranos. Nos aficionamos a ir por las mañanas. Nos sacábamos el bono y hala, hasta las dos de la tarde. Todos los veranos teníamos una sesión fotográfica con las amigas que ,en una primera época ,eran las del colegio, las de toda la vida. Luego fueron sustituidas por otras de distinta procedencia y que están inmortalizadas en fotos de todo tipo, casi siempre con poses más gamberras y haciendo alarde del sentido del humor tan omnipresente en todo lo que hacíamos. Las últimas fotos son las de mis hijas tomadas con el móvil y ancladas en la piscina de los pequeños ,que hice para no aburrirme mientras las vigilaba. Ya ,poco nadar. Me limito a sumergirme con ellas cuando voy a la de los mayores y entre sujetar a una, decir a la otra que no se separe de nosotros se va el tiempo. La desazón es perenne . "Que no le eches agua a tu hermana, que te salgas ya, que ...",así todo el tiempo. Igual que antes que te tendías al sol sobre una toalla en las gradas y vuelta y vuelta a ponerse morena o por el contrario,mientras escuchabas música o leías un libro a la sombra de los maravillosos sauces llorones. Según nuestras apetencias en esos días de verano que fluían apacibles y despreocupados.