miércoles, julio 27, 2005
Un relato en diez minutos y sin interrupción.
Acabo de publicar en un blog de ficciones que no actualizaba desde ni sé cuánto tiempohttp://cochambreinaudita.blogspot.com y me he maravillado de poder escribirlo sin ninguna interrupción. Llevo sentada aquí desde las 6:30 o así, minuto más o menos, y me han interrumpido mil veces: entradas. salidas, vuelta a entrar -las niñas- Luego visitas que había que atender pero que afortunadamente comprendieron que no tenía ganas de mucha charla en ese momento y que quedaba para mañana como queriendo despachar el asunto pronto.
Y ya después de cenar no me apetece nada escribir. Aprovecharé para terminar el libro de Álvaro (hoy me despediré sin remedio de Mauricio Acebo ,que ya me parece de la familia)
Tengo también a medio terminar el de Dulce Chacón. Pero como es más dramático lo dejaré para mañana, que por las noches hay que leer cosas menos tristes y penosas de la guerra, las cárceles; no vayamos a tener pesadillas de que estamos en la piel de Hortensia. Prefiero la piel del que está a punto de jubilarse, que hoy no es para tanto, vamos.
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