martes, febrero 01, 2005

Larga ausencia.

Le dije varias veces que se callara,que no quería oír más comentarios y él seguía y seguía con su perorata insoportable.No dejaba de incordiarme cuando yo lo único que le pedía era el silencio,que cerrara la boca (¿cómo hubiera podido cerrar esa bocaza llena de odio y rencor?)que me dejara en paz,nada tenía que objetar a su sarta de mentiras,una tras otra llegaban a mis oídos que se negaban a escucharlas pero que no podían oponer resistencia o al menos sería pasiva. Me levanté de la silla y me alejé por el pasillo.Me siguió como una fiera enjaulada que al final conseguía la libertad.Vino hacia mí y yo aceleré:lo llevaba pegado a los talones como un león en plena cacería tras una gacela asustada que no lo aparentara. En ese momento de casi claudicación pudo más la fuerza psicológica que la física:me giré y le dije solamente un "de acuerdo,tú ganas,hazlo" Me miró con altivez y se apresuró a coger la puerta para irse a la calle. Dejé de oír esa voz encolerizada por mucho tiempo.Casi demasiado tiempo.Algunas veces pienso si no volverá con renovadas fuerzas a perturbar esta paz que aún no creo merecer.