lunes, mayo 14, 2007

ttp://www.euskonews.com/0367zbk/gaia36705es.html

Página de internet sobre una lectura de Miserias de la guerra, de Pío Baroja. Una delicia más que nos encontramos casualmente y que recomendamos. Me ha encantado el libro y ahora lo recomiendo a todo el que recale por mi blog. Si no tenéis el libro, podéis abrir boca con esta lectura en la que participa su sobrino Pio Baroja( llamado como él) No me imaginaba que la guerra civil hubiera sido de esta manera, como lo cuenta Baroja. Cómo pone a los milicianos, a los del gobierno, a todo quisque. Menudos elementos por todas partes. Y de los anarquistas, que él mismo lo había sido, habla pestes. Todos son unos ladrones y vulgares rateros. Desde luego nada que ver héroes revolucionarios. Uf, agobia solo imaginar lo que tuvieron que pasar la gente de la calle que no quería meterse en cuestiones políticas, que quería vivir en paz. La violencia que tuvo que sufrir. Tantas muertes absurdas, arbitrarias que no llevaron a nada. El "paseo" como venganza de algunos, por ignorancia muchas veces. Los trepas de la sociedad que se hacen de lo que sea con tal de medrar. Si toca pegar tiros, se tiran, si toca comulgar se comulga. Cuánto falso e hipócrita por todas partes. Y ese León Carnicer con sus orgías y sus excesos, cuántas personas perdieron la vida por su culpa, qué criminal. Pío Baroja se vale de ese personaje principal Evans, militar inglés de 60 años que lo observaba todo y podía ver la esquizofrenia colectiva, como alguien que está de paso por España y ve con clarividencia que no traería nada bueno esa guerra ni para España ni para Europa. Veía acercarse la próxima guerra europea, a la que tendría que acudir como militar que era. La guerra de España como ensayo de la guerra en Europa. Sucesos truculentos por todas partes. Narraciones de muchos personajes acerca de las barbaridades cometidas que parecen imposibles. Como la muerte de dos personas por beber agua de un botijo en el que había un alacrán. O la muerte de dos militares republicanos que habían escapado de la muerte en el frente y habían curado sus heridas en un hospital para terminar fusilados por los mismos republicanos arbitrariamente, por capricho de unos cuantos milicianos obcecados, que no atienden a razones de ningún tipo. Episodios que hacen muy acertado el título del libro de Pío Baroja.

domingo, mayo 06, 2007

Enfrenamientos varios.

Mira que saboreo esos momentos de tranquilidad, llegada la hora de ir a dormir, cuando la casa se queda en silencio, se ha terminado la obligación y las tareas ineludibles que conllevan una casa, una familia y unos hijos. Son minutos que parecen interminables, que saben a deliciosos y que como un avaro atesoro día tras día, sintiéndo muchísimo tener que ir a dormir. "Tengo sueño, cansancio y todo lo demás, pero qué bien se está en este sillón relax, qué maravilla para mi espalda". Siempre la misma letanía de excusas y siempre encendiendo la tv para rizar el rizo de la excusa. "A ver qué tontuna están hablando". Y siempre es un zipizape de cuidado. Siempre andan a la greña diciendo esto, replicando esto otro, gritando lo de más allá. Y ahí empieza la espiral de violencia verbal, qué maneras, qué argumentación más machachonamente pobre y qué embrutecimiento mostrenco. No dicen porque yo lo valgo, pero lo piensan. Soy más chulo que un ocho, a diestro y siniestro. Qué pandilla de majaderos sabelotodo. Admirable, de verdad que me dejan con la boca abierta. Cuánta seguridad en sí mismos y qué ganas de machacar al contrincante con chulería barata. Algunos periodistas por encima del bien y del mal, intocables en los tiempos que corren, están de un tonto subido que provocan la náusea al más pintado. A mí me provocan un malestar insuperable simplemente viéndoles el careto, no diremos nada si encima les oímos despotricar y poner a parir al que se les mete entre ceja y ceja. Pobre del que cae en sus redes y quiera ir a algún programa a defender su postura, su punto de vista. Zas, se lo meriendan como pueden entre todos esos bárbaros ansiosos de carnaza y de insulto permanente en sus labios. Qué incauta soy. Caigo en sus redes y veo un ratito su programa y ya estoy con el desasosiego encima. Con lo tranquila y relajada que estaba aunque viviera sin esa información importantísima sobre el género humano de tanta actualidad en nuestra España. Mejor me voy a leer un rato a Pío Baroja y enterarme de cómo andaban las cosas en 1936 en esa España que andaba de capa caída y pasándolas canutas de verdad. No en estas minudencias de poca monta. Claro que algunos deberían leer algo de la historia reciente para aprender de los errores y andar por la vida sin tanta superficialidad y poco fundamento.