jueves, agosto 06, 2009
Tardanza injustificada
Desde la última vez que escribí aquí han pasado muchas cosas a mi alrededor y mi apatía por el blog ya es patológica. ¿Tiene algún sentido escribir sin ganas? De eso se trata. Admiro la dedicación de otros "bloggers", que sacan tiempo de donde sea para narrarnos su vida, sus vivencias, lo que leen, lo que se les ocurre en cada momento. De verdad que me quito el sombrero ante ellos. Con razón tienen tantos seguidores y los comentarios les desbordan. Se lo están currando continuamente y se merecen todo el cariño del mundo, las felicitaciones y la admiración del que los sigue y lee con entusiasmo.
Cada vez que entro en este antro que tengo por blog me encuentro más defraudada por lo desangelado de sus paredes. Más o menos como está mi estantería en vísperas de que venga el pintor a dar un toque mágico a las paredes de la casa. Qué triste parece la sala sin los libros, las fotografías dispersas por los estantes que llegan hasta el techo, adornos y trabajos manuales de mis hijas en el mejor sitio, al lado del reloj, para que no se me olviden los sentimientos tiernos cuando quiera saber la hora.
Una estantería sin nada deja ver la pintura intacta del fondo. Pero qué triste sin los libros, sin los objetos cotidianos que nos acompañan. Lo mismo me pasa con este blog: sin nada que decir y sin comentarios de los que podrían dar su opinión ¿no es mejor decir adiós, muy buenas? (Meritxell-qué-mustia-estás)
Mejor me lo pienso un poco. Me pasa lo mismo con el color de la pintura que voy a darle a las paredes. Tengo claro que va a seguir siendo de color blanco la estantería.
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