jueves, abril 23, 2009

Celebro la feria del libro.

Yo también lo celebro, a mi manera, qué le vamos a hacer. Sí leyendo en internet. Hemos cogido un momento tranquilo para saborear los cuentos de Saki.

jueves, abril 16, 2009

Murakami

Acabo de leer la entrevista que le hace Gaspar Hernández a Haruki Murakami en el suplemento de El Dominical del 5 de abril. Se me olvidó leerlo cuando lo compré y me he dado de bruces con él; más vale tarde. Me ha encantado ver que se muestra como un hombre corriente y moliente, sin nada de esa pose de divo que suele acompañar a los escritores, sobre todo si logran el éxito y el reconocimiento público. Pocos, muy pocos se muestran sinceros y dicen lo que piensan, reconocen lo que hacen y dejan ver que no son nada del otro mundo, ni genios ni gaitas marineras. Murakami parece que es totalmente normal, y presume de serlo. Después de la rueda de prensa, agarra sus zapatillas deportivas y a correr por Barcelona, como uno más, sin renunciar a lo que realmente le gusta: escuchar música y la soledad del corredor por la ciudad. A este paso, con lo que se cuida haciendo deporte y tomándose en serio su vida, su salud, tenemos Murakami para rato. Vamos, que superará a esa señora gallega que acaba de cumplir 107 años. Y está como un roble. Eso sí que es envidiable. ¿O no? Que no se preocupe tanto Murakami y no vuelva a decir eso "El resto de mi vida es cada vez más corto y no sé cuántos libros más podré escribir. Un problema, porque tengo tantas cosas que escribir y tengo los años tan limitados..." Nada, nada, que son solo 60 años de nada. Lo que sí le sentaría bien es echar unas risas de vez en cuando, hijo, que en las fotos pareces tan serio...

martes, marzo 17, 2009

Horrores

¿Hay alguna buena noticia entre tantas horripilantes que vemos en los periódicos o en tv? Yo quiero recordar alguna y no doy con ella. Se nos escapa entre tanto desalmado, sinvergüenza, corrupto, asesino, violador, maltratador, que pulula por el mundo. No miremos solo en España, que también tenemos una buena ración de la tarta, sino en todo el mundo. Si no se lían a tiros en una escuela o instituto y matan a no sé cuántos alumnos y profesores, que por lo que me toca en mi tarea docente me aterra, no quiero ni pensar en lo que ha supuesto en el entorno del muchacho alemán que perdió el norte. Por aquí nos quejamos de vicio: que si el niño no quiere hacer los deberes, que si carta a los padres, que si no aprueba una, que si rompe los ordenadores de las aulas, que si se pega en el recreo con unos compañeros, que si la profesora le tiene manía. Nos movemos, afortunadamente, entre minudencias.

sábado, marzo 14, 2009

TU A BOSTON, YO A CALIFORNIA

En este mismo momento echan por tv, en la primera, una película que me gustó cuando la vi por primera vez, hace ya la tira. Ahora mismo mi hija pequeña está viéndola mientras escribo esto (si no no me dejaría ni respirar) y no pestañea, la pobre. Alucinada de que le diga una de las gemelas separadas en la distancia que se encuentran en un campamento juvenil: "¿Tú te comes las uñas? Pues te las tienes que comer, porque yo me las como." Son tan distintas que parece imposible que una se pueda hacer pasar por la otra. La educación es todo, evidentemente. Mi hija se rie con el enredo que han formado las dos hermanitas. Qué maravilloso sería tener una hermana gemela. A ella le encantaría. Lo que a mí no me haría ninguna gracia, porque ya da bastante tarea como para que se multiplicara por dos. Mejor como estamos. Recuerdo que hay una versión más actual de la película que vimos juntas hace un año o dos. Pero esta versión antigua es la que le gusta más. Eso dice y eso parece.Desde luego la veo más tranquila y relajada contemplando cada escena sin rechistar. Parece mentira, ella, que no para un momento quieta. Si yo tuviera una hermana gemela y se quisiera cambiar por mi vida temporalmente, recibiría tal lista interminable de recomendaciones y consejos que desistiría de cambiarse. No me como las uñas, pero tenemos tantas manías y exigencias sobre lo que nos gusta o no nos gusta que se descubriría el pastel rápidamente. Mejor nos quedamos en "únicas" en nuestra casita.