viernes, septiembre 02, 2005

Fotos encima de la mesa.

Siento confirmar que soy una de esas personas machaconamente obsesionadas por la fotografía. Pero no por la fotografía como obra de arte que un reputado fotógrafo haya hecho. Ni muchísimo menos. No van por ahí los tiros. Qué gracia cuando oigo decir a Menganito que es un apasionado de la fotografía y tal y tal. Y resulta que es igual que yo, un forofo de hacer fotos a diestro y siniestro en todas las circunstancias de su vida. Vamos que se está muriendo y ordena que le hagan una foto al nicho en el que yacerá, para ver cómo queda...Bueno, ya sé, esto del humor negro no tiene ni pizca de gracia. Me doy una torta inmediatamente o lo que es lo mismo "una guantá bien dada", como diría el castizo. Pues andaba colocando fotos de cuando las niñas eran bebés y me encontré miles. De todas las maneras, al atardecer viniendo de tal sitio, por la mañana en el parque, en aquella plaza, jugando en aquel jardín, en la piscina, en la playa (las dos fueron bebés playeros, y las dos tuvieron siete u ocho meses la primera vez que vieron el mar en vacaciones) No me cansaba de fotografiarlas con este, con la otra, con el de más allá y captar las miradas de esas preciosidades que ahora, ya más creciditas se asombran de verse en las fotos que pacientemente mamá recogió, ordenó por meses, hizo composiciones añadiendo texto que ahora me da risa cuando lo leo. Y ellas, por supuesto, entusiasmadas por el hallazgo de haber sido esos bebés tan gorditos y tan simpáticos frente a la cámara. Antes alternaba la cámara fotográfica con la cámara de vídeo. Ahora me he pasado a la cámara digital y no hay quien me haga agarrar la videocámara, cargar la batería y ponerme con la cámara en ristre a perseguirlas por toda la casa. Aunque me dan ganas cuando las veo con la rabieta de no querer hacer algo y venga llorar, y no cejar hasta que nos ponen alterados a todos...Sí, también eso lo tendríamos que guardar para la posteridad, para cuando ancianitos digamos:"uf, qué a gusto se está sin tener que soportar esos berrinches infantiles y esas peleas con ellas a la hora de comer, qué bien estamos con las niñas en la universidad..."No creo que se me vaya de la memoria esto, no , procuraré acordarme cuando me llegue ese momento feliz. En este blog no habrá fotos, porque demasiadas hay ya por la red. Este blog, aviso, va de letras, letras, palabras todas las que pueda, pero nada de imagen visual. Naturalmente, como esas viejas enciclopedias en las que estudiaban ,"in illo tempore", sin fotos, sin dibujos, en plan "imagínate -lo- que- quieras- que -no -te -lo -mostraré". Pues eso. Meritxell está debajo de un almendro, y allí poca diversión hay...