sábado, abril 30, 2005
No consigo decidirme.
Desde que me traje del instituto dos vídeos de teatro para ver qué obra elegía no consigo elegir de una vez.
Sí que pienso pros y contras de mi decisión. Tengo que ver la obra no como quien ve una película en plan solaz, diversión y despreocupación. Para nada. Se trata de un análisis semiológico de la obra ¡ahí es nada! Por eso no quiero meterme en camisa de once varas y luego me arrepienta.Nada, a pensar tranquilamente durante el puente del Trabajo o Día de la Madre, como más guste. Puente al fin y al cabo, más tiempo para decidir lo que sea. Y después a actuar diligentemente:cumple el plazo de entrega del trabajo de la Uned en mayo. Es el último trabajo y no quiero hacer una chapuza...que puede salir sin que yo lo intente a posta, eso no lo decido yo.
El caso es que Buero Vallejo me encanta. El tragaluz es una magnífica obra de teatro. Personalmente ,es la que más me gusta de Buero. Hay hondura psicológica, ternura, drama...
La otra es La señorita de Trevélez, de Carlos Arniches.También me gustó como todo lo de Arniches,autor favorito de siempre.
Ahora como Hamlet, decidir esto o lo otro. La duda ha sido muchas veces mi compañera de fatigas, a ver qué pasa ahora.
lunes, abril 25, 2005
Pereza.
Llevo algunos días postponiendo una obligación que no es que me moleste en absoluto, simplemente me da pereza. ¿Es menos molesta una cosa que te da pereza? Al contrario, resulta peor: nunca tienes ganas ni haces amago de realizarla y así , tal vez, nunca se haga.
No, no me refiero a la Declaración de la Renta.Más me vale... Tampoco me ha venido a la memoria lo de telefonear a los de Via Digital para ver cuándo se llevan el descodificador una vez que nos dimos de baja en el servicio. Eso queda pendiente también para otro día. ¿Ir a la peluquería a dar las mechas? Ah, es verdad, ya toca...¿Por qué hay días que sentimos obligaciones por todos lados?
"Tengo que recordar hacer eso","No me puedo olvidar de ir...", "Como se me pase el plazo de eso otro..."Y así la cantinela a todas horas.Apúntalo en tu agenda, haz por memorizar todo lo que te queda pendiente...Que lo harás. Pero siempre habrá algo que te dé una pereza infinita, una rabia contenida por tener que hacerlo inexcusablemente y sin malditas las ganas.
sábado, abril 23, 2005
Blogs educativos.
Desde que empecé a leer blogs por ahí, sin discriminar a nadie y viendo esto del fenómeno blogs primero dándome de sopetón con los miles que hay en todo el mundo; luego , viéndomelas con los críticos que salen hasta debajo de las piedras también analizando, dando su opinión, presentando estadísticas y haciendo el escrutinio de los blogs interesantes o que no merecen la pena ser leídos... desde principio de año, no había aparecido en escena el weblog educativo.
Mira por donde, buscando webs de educación,me doy de bruces con un weblog de un paisano extremeño. Ahí ya encontré mi perdición: día sí, día también tenía que asomar las narices por su página y maravillarme de la cantidad de información interesante que maneja. Por un enlace a otro y a otro hice turismo por los distintos blogs educativos y me maravillé por la cantidad de cosas originales que podía idear la gente: caso de una profesora que tiene la ocurrencia de mandar elaborar el Blog del Quijote y el Blog de Sancho Panza. Ambos son escritos por los alumnos de 3º de ESO de un instituto catalán.
A mí no se me hubiera ocurrido una cosa así, lo reconozco...Sana envidia y nada más.
¿Qué hice después de ver esto? Nada,quise proponer a mis alumnos la confección de un weblog en las clases de Lengua Castellana y Literatura. Allá vamos de cabeza, dijeron entusiasmados. Y ahora vamos poco a poco escribiendo la experiencia.Cada semana propongo un tema, un relato, una argumentación ,lo que sea, y dependiendo del nivel de clase se hace de una manera o de otra. Se puede hacer de todo en clase de Lengua.Bueno, como yo les digo,los weblogs se pueden incluir en cualquier asignatura, solo hace falta imaginación y ganas de trabajar.
¿Aprenden más así? Quién lo sabe...ójala. Es tan difícil calibrar el aprendizaje en tan poco tiempo. Ya lo veremos cuando evaluemos. Esto es un aspecto más de la asignatura:la práctica ortográfica, de redacción...qué más me da hacerla en un folio blanco que en un weblog; tengo que hacerla igual y si encima están más motivados, se divierten más (oír que hay clase de redacción del weblog y se ponen como locos ; la hora de clase se hace ligera y cuando les digo que terminó la clase, se miran atónitos..."¿Ya?¿Tan pronto pasó?"Igual que una clase convencional con libro de texto, sí, sí....)
jueves, abril 21, 2005
Mi último libro comprado.
Los blogs algunas veces sirven como de cajón de sastre,en el que hay un batiburrillo de cosas de distinta procedencia y para usos diversos.
Lo mismo :ahora me quiero acordar de eso,luego quiero dejar constancia de esto otro, más tarde divago un rato, así deambulando por el camino me entretengo.
Tengo encima de la mesa un librito de dos escritores que me están empezando a interesar.Uno es Imre Kertész y el otro Péter Esterházy(sí, con acento Péter porque es húngaro) Titulado UNA HISTORIA:DOS RELATOS.
Cada uno cuenta un viaje de Budapest a Viena con sus particularidades y salvando las distancias entre uno y otro.Parece interesante y creo que al ser tan breve,lo liquidaré pronto(ahora me viene a la memoria que el de Imre Kertész LIQUIDACIÓN lo tengo por ahí sin leer todavía)
Es que me pudo siempre el entusiasmo ante un libro recien comprado.Casi en la librería dan ya ganas de empezar a leer de qué va su argumento.Me controlo en ese aspecto porque voy siempre con prisas, que si no...
lunes, abril 11, 2005
Meritxell2000.
Esta mañana me senté ante el ordenador con más prisa de la que se aconseja en cualquier búsqueda en la red,y para mi desgracia,en vez de tecletear la palabra de búsqueda en cuestión,puse:"Meritxell2000".¿He dicho que tenía prisa? Pues agrego que además de prisa,muchísima,estaba un poco qué sé yo, ¿mareada' ¿zombi? bueno,algo así.Y no es justificación de que sea lunes y todo eso,no,porque luego se me fue pasando un poco el aturdimiento a lo largo de la jornada laboral.
El caso es que Google obedeció y me presentó una lista de mi alias diseminado por aquí y por allí...en cuanto blog puse mi comentario.¿Pero esto qué es?(no dije :¿qué es lo que es?;me aguanté las ganas) Y con todo eso ante mis ojos qué podía hacer más que darle una ojeada y ver qué ponía allí. Ya he dicho en algún post mío anterior que me puede una enciclopedia,un diccionario ...lo que me hace perder el tiempo mirando cosas que ni siquiera estoy buscando. Pues ya con Google es el acabose,ya sin remedio.
Leí algún comentario que dejé en algún blog de los que visito,no con regularidad,pero sí de vez en cuando.Ya dije también,y si no ,lo digo ahora,que me gusta más leer que escribir,y que eso de ir de visita a los weblogs
ajenos es muy relajante,porque sales de tu mundo(a veces agobiante ya ) y te vas a ver nuevas caras,otros enfoques de las cosas,sus días y sus noches.
Lo primero que me salió fue Mi perfil público de Miarroba.com Allá estuve viendo las cuatro cosas asépticas que había puesto en el perfil cuando me inscribí y que voy modificando cuando me da la ventolera.
Luego que si una firma mía en libros de visita,que si este post repetido hasta la saciedad,que si eso ,que si lo otro dicho por mí(pone mi firma) y que ya ni me acuerdo casi... Pues todo está guardado y bien guardado por Google y que no digan que no es celoso guardando sus cosas...
sábado, abril 02, 2005
Eloísa está debajo de un almendro
El teatro de Jardiel en el año de su centenarioDos tópicos que convendría discutir.-Eduardo Pérez-RasillaADE-Teatro, nº 86, VII-IX-2001, pp. 70-85.
Jardiel trata ahora a los matrimonios formados por el galán y la dama de la comedia de una manera notablemente idealizada. Lo hemos visto en Un marido de ida y vuelta, pero ese tratamiento puede extenderse a Eloísa esta debajo de un almendro, Los ladrones somos gente honrada y también a El amor sólo dura 2.000 metros, aunque la relación entre el escritor Julio Santillana y la actriz Annie Barrett termine fracasando. Pero no hay ahora ironías, burlas, desconsideraciones, ni siquiera asomos de heterodoxia al plantear la relación de la pareja. Cuando esta heterodoxia se produce (El amor sólo dura 2.000 metros, sobre todas, aunque también se percibe parcialmente en las otras dos piezas), la consideración que merece es siempre negativa.
Pero más significativo aún resulta lo que ocurre en Eloísa está debajo de un almendro, El amor sólo dura 2.000 metros y Los ladrones somos gente honrada, escritas en 1940 y 1941. Es difícil no advertir en ellas los ecos de la cruenta guerra civil y la subsiguíente represión o de la no menos terrible guerra mundial. De nuevo cabe pensar que es el subconsciente del comediógrafo el que dicta algunos de elementos constituyentes de unas piezas en las que el discurso teatral que corresponde al género de la comedia puede ocultar aspectos inquietantes de la trama o incluso del tema. Y es que, en efecto, la muerte se enseñorea de las historias contadas en las tres piezas mencionadas.
Nadie imaginaría a priori una trama de comedia basada en un crimen particularmente brutal, a no ser que se tratara de una parodia, algo que de ningún modo ocurre con los textos mencionados. Una sinopsis de Eloísa está debajo de un almendro, El amor sólo dura 2.000 metros o Los ladrones somos gente honrada induciría a quien la leyera a pensar tal vez en el drama o en el melodrama o en algún género afín, pero no en una comedia hilarante. La amalgama de elementos utilizada por Jardiel y el tratamiento de los materiales dramáticos resulta sorprendente si se diseccionan las comedias y se comprueba cómo esa acumulación ingente provoca sensaciones o impresiones generales, teatralmente eficaces, pero no exentas de un importante grado de confusión. Y es que la pericia del comediógrafo no logra ocultar -o sí lo logra- un mundo oscuro, violento y sumamente inquietante. Aunque Jardiel jamás lo diga explícitamente, ese mundo no puede ser otro que el de la guerra civil. Podemos dar por seguro que los leves indicios y las casi imperceptibles insinuaciones nunca se plantean de una manera consciente o premeditada, pero están allí y proporcionan a sus piezas un carácter peculiar, que las distingue radicalmente de las comedias anteriores.
Tal cúmulo de sucesos violentos, a los que habría que añadir la proliferación de signos tales como pistolas, ametralladoras, cuchillos, hachas, sangre, azadones, perros, timbres de alarma, lanchas-patrulla, cajas fuertes, micrófonos ocultos, documentos secretos, narcóticos y venenos, armarios disimulados en la pared, etc., conforma un panorama nada tranquilizador, que sólo el humor disparatado y delirante de Jardiel logra envolver y atenuar. Pero este tratamiento cómico para el conjunto de la pieza no debiera impedirnos advertir ese poso de violencia que late bajo su escritura y que asoma por los intersticios de la trama.
Y aún hemos de considerar una cuestión más. En las tres comedias citadas predomina la ¡dea del ocultamiento. Muchos de los personajes sospechan, intuyen o saben que ha ocurrido algo terrible. Algunos anhelan conocerlo de manera plena, otros se empeñan en ocultarlo. Esa pugna entre quienes necesitan saber y los que desean olvidar constituye probablemente el eje principal del conflicto que vertebra las piezas. Tanto Eloísa está debajo de un almendro, como Los ladrones somos gente honrada, consideradas siempre como dos de las comedias más hilarantes de Jardiel, se construyen desde esa tensión que crean las necesidades antagónicas de ocultar y de descubrir. La tendencia al barroquismo que caracteriza al comediógrafo se advierte también en la acumulación de elementos dramáticos que significan ocultamiento, investigación, temores de males vagamente presentidos, etc. En El amor sólo dura 2.000 metros el empeño por ocultar el hecho terrible emerge pronto en la trama y aboca a un final trágico, impropio del género cómico.
En Eloísa está debajo de un almendro podemos recordar entre los primeros los pertinaces silencios de Edgardo y Ezequiel, quienes, conocedores -total o parcialmente- de la triste historia de sus familias e incapaces de asumirla, deciden dedicar sus vidas al ocultamiento, al disimulo y a la mentira. Edgardo se aisla, hasta el punto de utilizar para ello un dispositivo diseñado al efecto, o se refugia en su cama y en sus disparatadas fantasías, como un muerto en vida. Ezequiel se esconde en su laboratorio y en sus experimentos, no menos extravagantes que las distracciones de Edgardo. Aún podríamos apurar estas circunstancias y señalar cómo los dos personajes que ocultan mayor cantidad de información, eligen como sucedáneo de la verdad falsas formas de investigación y conocimiento: la ciencia (tal vez la pseudociencia) y el viaje, en un significativo ejemplo de paradoja o, en cierto modo, de actos fallidos.
Estos dos locos aparentes encubren la locura real de Micaela, refugio de la tragedia familiar que escondida en los pliegues de su insania asoma imprudentemente en algunos momentos climáticos de la pieza. Pero la necesidad de olvidar parece más imperiosa que la de conocer, y así no es extraño que en el prólogo Clotilde trace un inequívoco programa:
(...) De tu padre y de tu tía Micaela, más vale que no hablemos, porque bastante nos hacen hablar ellos en casa. Por lo que afecta a tu hermana, corramos un velo; y con respecto a mí, bajemos un telón metálico.
Es decir, silencio. Ahondar en las viejas heridas resulta doloroso e inconveniente. Todo un lema que flota sobre la acción de esta comedia y también de las otras dos a que nos estamos refiriendo.En este contexto se comprende la negativa de Edgardo a acercarse a la casa de los Ojeda, lugar inequívocamente marcado por la muerte, por la oscuridad, el encubrimiento y el silencio. El diseño dramático de este espacio resulta ambivalente. Por un lado, se configura como una especie de parodia del cine de terror, con sus sorpresas, sus trucos y sus 'gags', pero, por otro lado, está pensado como el espacio real y metafórico de la muerte. El lugar es lóbrego, el criado es viejo y extraño, y actúa como una especie de Cancerbero, enigmático conocedor de los secretos de un espacio por el que transita como si realmente le fuera propio. Y ese espacio se carga de signos que acentúan su condición de territorio de la muerte y de una muerte clandestina: restos de sangre, un puñal, vestidos de una época pasada celosamente escondidos, extrañas pertenencias personales cuya relación con su propietario parece perdida, alacenas disimuladas por una capa de papel, etc. Ezequiel y sus trabajos en el laboratorio son tratados desde una perspectiva cómica, pero su dedicación aporta también abundantes materiales cruentos que inevitablemente han de operar sobre el ánimo del espectador.
A todo ello habría que añadir dos datos: en primer lugar, la existencia, clandestina y oculta también, de la tumba de Eloísa. Y, en segundo lugar, el hecho de que en esta casa reaparezca Julia, la hermana mayor de Mariana, desaparecida, sin dejar rastro, tres años atrás -el dato es extraordinariamente revelador-, hecho que se menciona tanto en el prólogo, como en el primer acto.
Entre los elementos dramáticos propios de la búsqueda destaca la enfermiza obsesión que Fernando tiene por descubrir algo en su propia casa, lo cual le lleva a levantar el entarimado, a cavar en el jardín, a revolver en las alacenas, a mirar en el microscopio un puñado de hojas secas, a preguntar constantemente a su tío Ezequiel, a seguir pistas e indicios, a traer narcotizada a Mariana para comprobar, con ella en casa, la veracidad de sus descubrimientos, etc. Y en él se produce también la paradoja, aunque en este caso de signo contrario. Fernando, que desea saber, se encierra en casa, renuncia a viajar, a divertirse, a su carrera universitaria. Fernando no es el único que busca; lo hace también Mariana, aunque de manera inconsciente y a través de Fernando. Y, desde luego, lo hace Luisote, el policía profesional. Es significativo que sean los jóvenes quienes buscan y las personas maduras las que oculten, pero esta división no será válida para las piezas siguientes.
Los temores de males en mayor o menor grado presentidos funcionan como elemento caracterizador de los criados, pero también en la actitud de Micaela, que advierte de la llegada de ladrones los sábados por la noche o intuye el peligro que representa Fernando en su casa, o la conducta de Edgardo, que se levanta por primera vez de la cama al soñar que Mariana ha desaparecido, como su hermana Julia. En definitiva, nos encontramos ante formas sutiles de ocultamiento o, al menos, de miedo a la verdad.Por lo demás, esta relación dialéctica entre encubrimiento y revelación se prolonga en la sucesión de pistas, verdaderas y falsas, que jalonan la acción de la comedia. Los modelos policíacos y del género de terror y las posibilidades cómicas que los acompañan son algunos de sus referentes, pero no agotan su interpretación. Ésta puede buscarse también en la realidad, todavía tan próxima, de una guerra civil singularmente cruel, de la que surgen por igual las necesidades de recordar y de olvidar. Si no fuera así, resultaría difícil justificar tal cúmulo de elementos dramáticos que sugieren tensión y violencia en un escritor tan dado al vitalismo festivo como era Jardiel.
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