lunes, noviembre 13, 2006

Nueva plantilla para las mismas cosas de siempre.

¿De qué vale tanto cambio de plantillas? Pues de nada, sólo que ya sabemos, nos gusta renovarnos de vez en cuando. ¿Por qué no trasladar a Blogger beta nuestros bártulos? Pues eso. Probaremos. Pero me he dado cuenta de que he perdido el control de visitantes a la página. Total, pasaba poca gente por aquí. No nos hagamos ilusiones; seguirá la cosa igual. Estaba pensando cerrar el paso a los desconocidos y dejar paso libre a mis queridos Gatito viejo y Elbucaro, mis visitantes de siempre. Un alto honor para mí que comenten a todo lo que suelto yo en este blog de tiempo en tiempo. Pero tampoco nos vamos a poner a impedir que cada cual recale donde quiera. Si vienen, bienvenidos sean. Hombre, si me comentan algo, mucho mejor. Las últimas visitas fueron de ¿Canarias?, ¿Cataluña?, ¿Málaga?, ¿Valencia? Creo que eran de por allí los visitantes que no dijeron esta boca es mía y por lo tanto no sé si de más arriba o más abajo. Hoy tengo un día de lo más musical. Me gusta ir caminando al trabajo con la música acariciando mis oídos. Hoy música variada para ir a la lidia de las fieras de lo más relajada y concentrada en mi empeño de querer educar como sea y a costa de quien sea. Cómo está el patio últimamente: que si pegan a uno allí, que si a otra profesora, que vaya padres por el otro lado... De verdad, es deprimente el panorama que se divisa desde este puente. No me puedo poner nunca del lado de los vándalos hijos y menos aún de los vándalos padres. Lo siento. Me enseñaron a respetar primero a los demás para después recibir yo respeto. No la fuerza bruta porque me da la realísima gana y caiga quien caiga. La cabezonería de algunos es que ya resulta insufrible. Habría que cortar por lo sano y no silenciar más lo que a todos nos debería doler como integrantes de una sociedad que aspira a ser civilizada al cien por cien. Aunque con esos incidentes parece de la época cavernícola por lo menos. Pues eso decía. Bien aprovechados esos momentos de música en mi paseo hacia el trabajo. Luego me tuve que enfadar con una alumna empeñada en ponerse su MP3 y escuchar música ¡en plena clase! (" No, no lo estaba escuchando; sólo iba a guardar el aparato para cuando saliera al recreo") Lo dicho, pese a quien pese, seguimos en la brecha.

viernes, noviembre 10, 2006

Meritxell sigue por aquí.

Toda la semana haciendo planes para no verme este fin de semana "amarrado al duro banco" de internet y sí, ya me veo sentada aquí frente a la pantalla con la rutina queriéndome amordazar y diciendo que no es tan malo un cambio de planes de última hora. No, no es tan malo, pero tampoco doy saltos de alegría. Me merecía un cambio de aires, después de un inicio de curso escolar de lo más atareado. Me parece mentira que sólo hayan transcurrido dos meses y medio. ¿Sólo dos meses y tantas cosas ocurridas en este breve espacio de tiempo? Demasiadas. Mira por donde, este fin de semana íbamos a desconectar de todo. Pues no ha podido ser. Me hacía lejos de aquí y sin embargo, aquí me hallo con el ánimo bajo. Las contrariedades y yo. Vaya careto que se me ha puesto. A ver cómo me organizo para pisar poco la casa y disfrutar del excelente tiempo. Tal vez me acabe yendo al campo a oxigenarme, por lo menos, y que me olvide de todo lo que podía estar haciendo, si no se hubieran puesto las cosas así. Meritxell en sus horas bajas, ya veis que no es la alegría de la huerta. Voy a leer a algunos de mis queridísimos blogueros, que seguro que tienen algo interesante. Siempre lo tienen y es un consuelo arribar a sus blogs, como náufragos llenos de esperanza sí, pero también agotados por la bravura de las olas. Un reflejo perfecto de nuestro estado de ánimo. Vosotros disculpad...