viernes, marzo 16, 2007
Bloggers somos todos.
Qué risa. Me he lanzado a buscar el blog del taxista budista de Nueva York que sale en El Mundo(www.buddhacab.com) y me he pasado un buen rato leyendo y viendo fotos del ya famoso taxista. Más de uno hará lo que yo he hecho: cotillear en su blog y ver qué se cuenta desde su perspectiva dentro de un taxi. Fotos de edificios, unas pocas, hasta él comiendo un croissant en un descanso de tanto ir de acá para allá en el trasiego urbano.
Yo es que estoy ya enganchada a esto de leer blogs, cuando me deja mi maldita conexión que la pierdo en menos que canta un gallo. Hace un rato puse un nuevo post en Cochambre inaudita y cuando fui a ver me había desconectado y ya me estaban llevando los demonios. Creía que se había perdido el relato, que no es que fuera nada del otro mundo pero me había costado el trabajo de escribirlo. Pero no se había perdido, porque luego pude comprobar que allí estaba y que unos pocos bloggers lo estarían leyendo porque en el contador de visitas salían: Madrid, Alicante y Málaga. Nadie opina nada así que no sabemos qué les habrá pasado por su cabeza tras leer mi última ocurrencia de viernes hartita de clases de educación secundaria. Hay que verlo todo. Si ese taxista cuenta cómo le va la vida en Nueva York, lo que encuentra en su diario trabajo, cómo no nos vamos a desahogar nosotros, si es que se está poniendo de moda el bloggeo a diestra y siniestra.
Pues nada como soltar nuestros sapos y culebras aquí y ver que reconforta el ánimo. Nos ahorramos una pasta en diván de psicoanálisis.
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