sábado, julio 30, 2005
Alguien que no existe, de Álvaro Valverde
Colección: Biblioteca Breve Género: Novela 240 págs. PVP: 17,00 eurosISBN: 84-322-1200-8
"El día que Beltrán Aceña descubre unas memorias guardadas en su mesa de trabajo pone en marcha una apasionante investigación en busca de un enigmático personaje. Su objetivo, Mauricio Acebo, es un funcionario municipal de una vieja ciudad de provincias que tiempo atrás transcribió un diario secreto en el que acontecimientos, personajes y reflexiones acotan una vida oscura, irreal, acaso apócrifa. La antigua casona familiar sembrada de libros, papeles y recuerdos ha servido hasta ahora de refugio para Mauricio. La ciudad ruinosa y laberíntica, monumental y amurallada, suspendida en el tiempo y sumergida en la fría blancura de una abundante e inusual nevada es el escenario de las pesquisas de Beltrán. Alguien que no existe es una novela de estirpe cervantina que emprende un recorrido circular por la memoria. Los paseos del protagonista, sus secretas investigaciones literarias, sus manías de solitario o sus fatales costumbres son el trasunto del relato de otras vidas singulares. Reconocido poeta, Álvaro Valverde consolida con esta novela su trayectoria como novelista dueño de una prosa perfectamente calibrada y muy exigente."
Terminada ya la novela, como ya avisé cuando iba por la mitad, te quedas como a la espera de más cosas. Ya está puesto el punto final y ,claro, te tienes que aguantar con lo que el autor ha querido contar de su personaje, hilo conductor de la novela. Todo lo que se nos cuenta en ella, está dicho bajo la perspectiva de Mauricio. Nos lo presenta con sus ojos que observan y su boca que relata a la página en blanco de sus memorias.
Hay un desfile importante de personajes que han desempeñado un papel en la vida de ese funcionario gris y reconcentrado. A todos ésos les dedica un capítulo ,que da cuenta de la relación que les unió e informa de cómo se desarolló a lo largo del tiempo. Es muy interesante que apenas tenga diálogo la novela (no digo que no haya algún capítulo centrado en conversaciones de dos personajes, como al final entre Mauricio y Fabián, que apenas se habían hablado en la vida de activo de Mauricio y será cuando se jubila que van a tener su confidencialidad inesperada) como corresponde a la idea del relato de memorias de un personaje en su rincón, en soledad que , haciendo alarde de buena memoria, repasa toda su vida y la de sus allegados y amigos.
Me imagino perfectamente al personaje. Es un compendio de éste, ése y aquel de mis paisanos. Yo, desde el alejamiento físico de Plasencia y sus habitantes, según iba leyendo me iba decantando por unos y por otros que yo creía que podía ser la inspiración de Álvaro Valverde. Qué obsesión por desentrañar si era esa persona o la de más allá. Somos así: cotillas, chismosos y cual portera que informa de las novedades de su bloque de vecinos nos interesamos por la vida y milagros de nuestros paisanos.¿Se puede remediar la cosa? Sí, claro, pasando de ellas y mirando la tv, el "Salsa rosa", por ejemplo, pero es que nos tira lo nuestro...jejeje. Es una ciudad pequeña ,provinciana a más no poder. Qué bien están retratados los placentinos en las páginas dedicadas a esa gente un poco altiva que quiere vivir de glorias pasadas entre sus murallas y no se adapta al presente. Indudablemente no todos somos así, hay de todos los colores. Pero quedan bastantes de esa manera de pensar cerrada y caduca.
Y qué gran acierto el final de la historia narrada con la introducción de Beltrán Aceña y su infrutuosa investigación que nos deja con un sabor de boca acre y con un deseo de que acabe por encontrarlo. Desde luego no se habrá evaporado el pobre jubilado.
Final abierto que me deja imaginar libremente lo siguiente: nada de búsqueda del amor tardío. Su final tendrá lugar en su casa, ocupándose de ese magnífico trabajo sobre los poetas del Siglo de Oro en Extremadura. Que más tarde publicaría y que el profesor Ricardo Senabre haría su crítica literaria(ya que su admirado Juan Manuel Rozas no lo podría hacer ,por haber fallecido ya) Además seguiría escribiendo y nos deleitaría con apreciaciones sobre la vida de un jubilado en contacto con los habitantes de su ciudad, dando rienda suelta a su imaginación y siendo sincero consigo mismo, es decir, escribiendo sin cortapisas de ningún tipo, liberado de todas las convenciones que tuvo que acatar durante su vida, por no querer cuestiones con los demás, en ese caso, "fuerzas vivas". Así quiero yo ver a Mauricio, personaje entrañable que cuando yo vuelva por mi tierra, veré en algunos ojos de personas que conozco solo de vista. Porque qué poco nos conocemos en realidad...
miércoles, julio 27, 2005
Un relato en diez minutos y sin interrupción.
Acabo de publicar en un blog de ficciones que no actualizaba desde ni sé cuánto tiempohttp://cochambreinaudita.blogspot.com y me he maravillado de poder escribirlo sin ninguna interrupción. Llevo sentada aquí desde las 6:30 o así, minuto más o menos, y me han interrumpido mil veces: entradas. salidas, vuelta a entrar -las niñas- Luego visitas que había que atender pero que afortunadamente comprendieron que no tenía ganas de mucha charla en ese momento y que quedaba para mañana como queriendo despachar el asunto pronto.
Y ya después de cenar no me apetece nada escribir. Aprovecharé para terminar el libro de Álvaro (hoy me despediré sin remedio de Mauricio Acebo ,que ya me parece de la familia)
Tengo también a medio terminar el de Dulce Chacón. Pero como es más dramático lo dejaré para mañana, que por las noches hay que leer cosas menos tristes y penosas de la guerra, las cárceles; no vayamos a tener pesadillas de que estamos en la piel de Hortensia. Prefiero la piel del que está a punto de jubilarse, que hoy no es para tanto, vamos.
martes, julio 26, 2005
Álvaro Valverde de baños.(http://mayora.blogspot.com)
Acabo de leer un post sobre piscinas del blog de mi paisano Álvaro Valverde ( http://mayora.blogspot.com) y lo voy a titular así el mío. Me ha encantado la exposición del panorama que domina en Plasencia cuando llega el verano de calores e imposibilidad de hacer algo medianamente razonable que no sea estar en contacto con ríos, piscinas naturales o municipales.
Qué de recuerdo leyendo a Álvaro (y advierto de que estoy demorando la terminación de su novela ALGUIEN QUE NO EXISTE ,porque me va gustando tanto que no quiero que se termine ; me gustaría que fuera el doble de voluminosa-qué buen piropo¿eh?-)
Ahora mismo ,desde Azuaga siento una terrible nostalgia por verme en Plasencia de nuevo, en ese ir y venir cotidiano a la piscina municipal y darnos ese chapuzón y disfrutar del sosiego de un entorno tranquilo por las mañanas-cambia a ruidoso por las tardes así que salimos disparados para casa- en que nos relajamos y procuramos no pensar en nada; superados ya los cursos escolares y disfrutando de las recién tomadas vacaciones escolares.
Toda la vida hemos estando yendo allí. Antes era de otra manera, diferente no estaba mal tampoco, pero ahora ha mejorado con dos piscinas de "mayores" y una infantil. Desde que se abrió la piscina municipal, asiduas todos los veranos.
Nos aficionamos a ir por las mañanas. Nos sacábamos el bono y hala, hasta las dos de la tarde.
Todos los veranos teníamos una sesión fotográfica con las amigas que ,en una primera época ,eran las del colegio, las de toda la vida. Luego fueron sustituidas por otras de distinta procedencia y que están inmortalizadas en fotos de todo tipo, casi siempre con poses más gamberras y haciendo alarde del sentido del humor tan omnipresente en todo lo que hacíamos.
Las últimas fotos son las de mis hijas tomadas con el móvil y ancladas en la piscina de los pequeños ,que hice para no aburrirme mientras las vigilaba.
Ya ,poco nadar. Me limito a sumergirme con ellas cuando voy a la de los mayores y entre sujetar a una, decir a la otra que no se separe de nosotros se va el tiempo. La desazón es perenne . "Que no le eches agua a tu hermana, que te salgas ya, que ...",así todo el tiempo. Igual que antes que te tendías al sol sobre una toalla en las gradas y vuelta y vuelta a ponerse morena o por el contrario,mientras escuchabas música o leías un libro a la sombra de los maravillosos sauces llorones. Según nuestras apetencias en esos días de verano que fluían apacibles y despreocupados.
viernes, julio 22, 2005
tempus fugit
Escribo un rápido post porque me vienen siguiendo los talones. Estoy ya en mi casa, atrás quedaron esos escasos días de vacaciones y todo vuelve a la normalidad: las niñas, las cenas, recoger ...y me acuerdo de "vuelta la burra a la noria"(jejeje, qué símil voy a elegir ,pero tú dirás si no)
Ya, se dice ya me están llamando esas niñas que vienen como carboneras de jugar en la plaza del Cristo. Cómo se pueden poner así y tan sofocadas...La muchacha que las cuida viene galgueando tras ellas y le oigo decir que no corran, que los coches...y ni caso ellas. Se ponen a llamarme al balcón y que me asome y que ...yo qué sé. "Mamá mira lo que me he encontrado" y la muchacha diciendo que tire esos papeles...La pequeña hecha una fierecilla para subir las escaleras y para entrar en el baño y entonces entro yo en el papel de la autoridad "y hala a bañarse, que vienes para cogerte con pinzas..."
Ya sé que no escapo de mis obligaciones hasta que se duerman. Y eso tampoco es tan fácil: una duerme siesta, la otra no. Esta cae fulminada en cuanto que entra en la habitación. La pequeña se hace de rogar, se hace contar unos pocos cuentos ,que ya altero y pongo la imaginación al límite; es como una pequeña tirana que amenaza con levantarse de la cama e irse a la sala a ver televisión si no me quedo con ella. ¿Y su madre hace lo que el Dr. Estivill recomienda tan encarecidamente? Pues no, no hago nada de eso. "Mea culpa". Me quedo con ella, le doy unos pequeños masajes en las sienes, en la cabecita y empiezo a respirar relajadamente con profundidad y nada, hago que me duermo. Ella me imita, y a los dos minutos está como su hermana, cual angelito de Murillo con esos rizos encima de la almohada... Lindas. Me quedo embobada ya relajada y contemplando su sueño sin prisas, disfrutando del sosiego tras un día trepidante. Como todos los del año.
sábado, julio 16, 2005
"Alguien que no existe", de Álvaro Valverde
Estoy pasando unos días de vacaciones y qué mejor actividad que leer un buen libro a la sombra de lo que sea (ya sé que mi amigo ElLectoralasombra comparte la idea, siempre que leamos buena literatura, claro)
He cogido el de Álvaro Valverde ALGUIEN QUE NO EXISTE. ¿Por qué? pues ¿por qué no? No lo he leído y me pica la curiosidad por la novela de mi paisano que escribe tan bien y nos tiene ya como fans incondicional. Ahora que llevo una semana exacta sin entrar en mi blog ni en blogs ajenos, ni en el blog de Álvaro Valverde del que soy asidua pues, hala, a leerle en formato libro.
Me gusta el título y el comienzo de la novela. Es que es pronto para opinar porque se podría decir que estoy entrando por el pórtico y ya me maravillo y sonrío: me gustará , segurísimo.
A mí no ha conseguido ningún autor literario engancharme si no me ha enganchado el comienzo de su novela. Es decisivo. Luego me gustará más o menos ,pero el inicio es esencial.
Las dos citas de Francisco Brines y Fernando Pessoa son muy significativas y ya un terrible gancho para la conquista del lector: La intriga se apodera de nosotros y creo que ya no podremos escapar vivos.
Os contaré más despacio cuando lo finalice.
Felices vacaciones a todos. Yo sigo por un día más aquí.
jueves, julio 07, 2005
Londres: tras la euforia , el dolor.
Mientras hoy explosionaban las bombas, hacia las nueve de la mañana, hacía media hora que yo desconectaba la radio y estaba ya un poco cansada de tanta alusión a los Juegos Olímpicos del 2012. En todas las cadenas de TV y radio el monotema. Y venga remachar en lo mismo bajo todos los puntos de vista... Ayer fue la novedad informativa, hoy era la saturación informativa y ya dije basta.
Desgraciadamente ocurrió lo peor cuando yo me quitaba del medio y perdía la voz de los lucutores de radio ,ajena a la tragedia. El dolor estaba produciéndose casualmente en ese Londres eufórico, feliz y satisfecho por el logro conseguido.
A la hora de comer me dice mi marido que si no he oído lo del atentado. ¿Qué? No había escuchado ni la radio, ni la tv ocupada como estaba con la casa y las niñas . Ni podía creer lo que me contaba ni podía asimilar lo que la tv me ponía delante de los ojos en un avance informativo o telediario, no recuerdo.
Era impresionante volver a experimentar el mismo odio y repulsa por los asesinos que se amparan en lo que sea para matar, humillar y ofender al pueblo que se le ponga por delante. Y ese sentimiento era el mismo que ante el atentado terrorista en Madrid 2004. Qué fácil es destruir y lo que cuesta levantar la moral y seguir adelante, construyendo lo que otros insensatos, ignorantes y criminales desbaratan en un momento, en el momento que más desprevenidos estamos, todo lo que se les pone a tiro, sin miramientos de ninguna clase, sin discriminar y tratando de dar donde más duele.
Ya digo ,el impacto que me causó contemplar aquello ,cuando más tranquila estaba en mi casa y ajena a todo lo que estaba sucediendo me hizo pensar que nunca viene una alegría sin una tristeza. El fatalismo ,al final, va a tener razón. Nunca podemos bajar la guardia y eso es lo más contrario que hay a vivir en libertad y con una cierta seguridad ante la vida.
miércoles, julio 06, 2005
Qué vaga ,vaguísima estoy por aquí.
Lo siento ,pero a este paso daré de baja este blog. Apenas tengo tiempo de escribir en el otro, el que me hace la vida más fácil,el de la coctelera(http://www.lacoctelera.com/meritxellgris) porque allí leo mis enlaces, los blogs favoritos que tengo ya seleccionados y todo eso. En fin ,que este blog no lo visita nadie...
Y sin embargo, me dará lástima dar por terminado algo que parece inconcluso. Empecé en enero y ya hace siete meses , a lo tonto a lo tonto. Fue todo fortuito, la elección del nombre iba de coña, creyendo que no saldría nada ,se acabó por publicar y ya lo dejé. Por dejadez ahora lo voy abandonando y veremos si no acaba debajo de un almendro...
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