sábado, septiembre 24, 2005
Ya estoy enganchada de lleno con las colecciones de Septiembre.
Acaban de sacar la colección de "La Guerra Civil española mes a mes" a cargo del periódico "El mundo". La vi anunciada por tv y ya estaba decidida a seguirla. El tema de la Guerra Civil sigue siendo uno de mis preferidos en Historia de España. Soy una apasionada de la Historia y todo lo que tenga que ver con la segunda mitad del siglo XX me atrae sistemáticamente. Leo todo lo que encuentro de ese periodo histórico y los que me conocen ya me relacionan con el abuelo Cebolleta, con sus batallas soporíferas. Nada de eso me parece aburrido; todo lo contrario, siempre hay un punto de vista diferente, algunos datos nuevos, testimonios que salen a la luz, infinidad de posibilidades para la gente que, como yo, no conocimos esa desgracia nacional, pero sí a algunos testigos directos de la misma.La colección de "El mundo" está teniendo un éxito inusitado al menos en la librería donde suelo comprar el periódico. Lo primero que hice fue hacer la reserva. Aunque el último domingo ya no quedaban ejemplares del libro número cuatro. Me dio un vuelco el corazón. Al final sí me consiguieron uno; De regreso a casa estuve viendo las fotografías embobada. Son muy buenas; algunas son espeluznantes. Eso ha sucedido en nuestro país hace casi setenta años y hay gente que lo recuerda con dolor. Ni han podido cerrar las heridas en todo ese tiempo. Vidas saturadas de rabia por lo que pasó y que nunca se olvidará en sus historias personales.A mí lo que más me maravilla es que en pueblos pequeños hoy día sigan paseando si es que pueden aún, unos de un bando junto a otros del bando contrario. Y sigan mirándose a la cara gente que ha estado odiándose durante décadas por sabe Dios qué hechos y que al final de sus días ya viejos, todo se vuelve un poco ajeno por ese afán de seguir viviendo, por la supervivencia necesaria. Me sorprende esa convivencia pacífica a la vejez, todo lo contrario a su arrebatada juventud de aquellos años en la guerra, cuando casi no habían salido de la niñez y ya tenían un fusil.
sábado, septiembre 17, 2005
Sin título.
Después de una ausencia por aquí, me siento a escribir cualquier cosa con el ánimo de volver a coger el ritmo en el posteo para ponerme en forma. Sí, como un pequeño entrenamiento para desentumecer los dedos ante el teclado. No sé por dónde voy a salir y eso siempre es de agradecer: así nos aseguramos alguna que otra sorpresa a nosotros mismos.
Podría hablar de la conversación que estoy escuchando sin querer de unos chicos que pasan por debajo de mi balcón y es inquietante saber de quién están murmurando. Pero tendría poco que contar , porque han desaparecido calle arriba.
O de la cancincilla que tararea mi hija pequeña mientras juega con alguna miniatura, cochecitos, animalitos o muñequitas mini Braz. Canturrea feliz porque se ha salido con la suya y ha dejado la comida que no quería comer bajo ningún concepto y, sin embargo, no le hemos dicho nada de castigo. Se ha ido disimuladamente de la cocina y cuando nos hemos percatado estaba en la sala jugando. Luego ha vuelto y como quien no quiere llamar la atención mientras conversábamos, veíamos la tv y dábamos cuenta de un riquísimo melón en los postres, para comerse tranquilamente dos Petites Suisses. "No pasa nada". Así se puso tan contenta y nosotros sorprendidos de nuestra impasividad con ella.
Podría hablar de que me he pasado toda la mañana convencida de que iba a descargar una tormenta, de cuánta lluvia prevista para hoy sin falta. Y no ha llovido todavía. Aunque estén las nubes, esté oscuro el cielo, tengamos subidas todas las persianas para que entre la luz en casa, a diferencia de todos los días que mantenemos el frescor de la casa bajando todas las persianas y cerrando los balcones después de ventilar.
Nada de eso son temas interesantes, por eso voy a ir a leer esos blogs que tanto me gustan (el de Gatito viejo, el de elbucaro, el de larva, el del lectoralasombra, el de tantos blogeros que sí tienen creado un buen hábito de escritura y no son tan perezosos como yo.
Por eso este post de reinicio posteril va sin título, para que se me caiga la cara de vergüenza cada vez que vea en el repertorio de temas que no tenía nada de qué empezar a hablar, no se me ocurría nada y así me lo recordará como buen post acusica él...
martes, septiembre 06, 2005
"Messenger" molestoso.
No les gustaba usar el "messenger". A ninguno de los dos. Lo odiaban. Sí ,esa espera del mensaje de uno tras el mensaje del otro les agotaba la paciencia. Y tenían prisa por comunicar rápido lo que que se iban a decir. Y pasaba como con el teléfono, que se estaban despidiendo, mandando besos y abrazos y de repente se acordaban de lo de esta mañana y hala, venga, a contar lo que había pasado esta mañana. "Oye, me tengo que marchar", y salía otro tema que estaba en el tintero y ,que por asociación con no se sabe qué cosa, pues sale a la palestra y más charla que te crio...
"Nada de "messenger", me oyes, mañana me envías un "e-mail" y me cuentas de corrido todo lo que quieras, que yo lo leeré y luego te contesto lo que me dé la gana escribirte. ¿No sabes que voy a la carrera y no tengo tiempo ni de conectarme? Pues lo sabes de sobra, te haces el bobo y nunca me escuchas cuando te hablo. Estamos de exámenes y me muero por salir a la calle a respirar un poco después de los tochos de libros que me meto entre pecho y espalda. Como si fuera nuevo para ti..."
Para qué le iba a escuchar, si lo que quería él era hacerle rabiar, según su costumbre. Si no quieres caldo, toma tres tazas y santas pascuas. "A mí me vas a venir con exigencias del guión".
Un cuento en la siesta.
LLevaba un buen rato intentando que se viniera a dormir la siesta y no lo conseguía de ninguna manera, así que se me ocurrió invertir los papeles: yo iba a ser la hija de tres años y ella la madre.
-Bueno mamá, -tú eres la mamá ¿vale?-, mamá no me duermo si no me cuentas un cuento largo, largo ,largo.
-Hija, qué cuento quieres...
-Da igual, el que tú te sepas bien, mamá.
-De acuerdo, te contaré Peter Pan. ¿Ese te gusta? Sí, pues te cuento Peter Pan ,para que te duermas de una vez.
-Mamá, que sea un cuento muy largo y muy bonito.
-Preciosísimo va a ser este cuento, hija. Tú escucha lo que le pasó a Peter Pan.
-Mamá, pero no te vayas a dormir tú hasta que no se termine el cuento, ¿eh?
-No, no, no me dormiré.
-Empieza el cuento ya mamá, que tengo mucho sueño.
-Esto era un niño,se llamaba Peter Pan, y había otro que se llamaba Peter Pan, y otro también Peter Pan, y otro Peter Pan, y otro llamado Peter Pan, y uno más llamado Peter Pan. Eran muchos Peter Pan. Y había un niño, y otro niño, y otro niño, y otro niño, y otro niño y otro niño llamado Peter Pan, no, no se llamaba así, y otro niño más. Muchos niños y ya se acabó el cuento de Peter Pan ...¿te ha gustado la historia?
-Huy, mamá, qué sueño más grande tengo, me quiero dormir, me gusta el cuento de Peter Pan, pero tengo tanto sueño...
-Pues a dormir, venga, a dormir, que ya se ha terminado Peter Pan y te tienes que dormir. Venga, duerme, duerme y no te despiertes hasta que yo venga.
Y era verdad. Con tanto oírle repetir Peter Pan para arriba y para abajo, la niña(o sea yo misma haciendo de hija en la representación siestera) tenía un sueño bestial; me caía por momentos y mis ojos se cerraban como si fueran losas pesadas. Ella, más fresca que una rosa, después de dejarme agarrada a la almohada sin fuerzas para sujetarla en su estampía, salío de la habitación a oscuras y se fue a ver los dibujos de las Super Nenas o quien diablos estuviera viendo su hermana en la televisión de la sala. Altísimo ,para esas horas . Volumen que seguiría así durante la siesta hasta que su padre viniera a decirles que "más bajo". Ellas a lo suyo y mamá fuera de combate.
¿No era el mismo caso del cazador cazado? Pues así me sentí cuando desperté, después de soñar, cómo no, con el inefable Peter Pan.
sábado, septiembre 03, 2005
"El viaje sentimental", de Laurence Sterne
Leyendo en una página de Literatura (http:www.alohacritico.com) ,me encuentro de sopetón con un nombre: Sterne. Y mi memoria hace un alarde de confundirme y zas, me veo pensando en un crítico literario. Pero no es. Se trata de otro Sterne,Laurence el autor de "Tristam Shandy,"que no he leído y de "El viaje sentimental", que fue mi libro de culto durante un verano caluroso en Plasencia , hará cosa de bastantes años, antes de ir a la facultad, por lo menos.
Mira por donde había olvidado al satírico Sterne, mi modelo de escritor favorito, olvidado en el más oscuro rincón del desván de la memoria. ¿Hay justicia para este crimen? Ninguna reparación vale ante mi severa mirada al respecto. Nada, nada, lo has olvidado y es imperdonable que ahora vengas a querer darle a la búsqueda de Google para saber sobre Sterne, su producción y estilo novelesco. Qué poco fiable lo de los gustos literarios...anda, que nos olvidamos pronto de los amigos que yacen en las estanterías, por ahí arriba, sin una sola ojeada durante años, despreciado su recuerdo con la más absoluta de las indiferencias. !Menos mal que era un novelista que te chocó tanto con su sentido del humor, su hilarante viaje por Francia y su peculiar manera de enfocar el viaje! ¿Así corresponde uno a alguien que le procuró un tiempo de lectura divertido y que considerabas tu novelista inglés favorito por esa obra? De desagradecidos está el infierno lleno...
Y el caso es que he leído infinidad de veces la alusión al" Tristam Shandy"en los artículos de Javier Marías ;pero que no caí en que fuera el mismo autor, "mi autor" de ese viaje que recorrí con Sterne en mi adolescencia.
viernes, septiembre 02, 2005
Fotos encima de la mesa.
Siento confirmar que soy una de esas personas machaconamente obsesionadas por la fotografía. Pero no por la fotografía como obra de arte que un reputado fotógrafo haya hecho. Ni muchísimo menos. No van por ahí los tiros. Qué gracia cuando oigo decir a Menganito que es un apasionado de la fotografía y tal y tal. Y resulta que es igual que yo, un forofo de hacer fotos a diestro y siniestro en todas las circunstancias de su vida. Vamos que se está muriendo y ordena que le hagan una foto al nicho en el que yacerá, para ver cómo queda...Bueno, ya sé, esto del humor negro no tiene ni pizca de gracia. Me doy una torta inmediatamente o lo que es lo mismo "una guantá bien dada", como diría el castizo.
Pues andaba colocando fotos de cuando las niñas eran bebés y me encontré miles. De todas las maneras, al atardecer viniendo de tal sitio, por la mañana en el parque, en aquella plaza, jugando en aquel jardín, en la piscina, en la playa (las dos fueron bebés playeros, y las dos tuvieron siete u ocho meses la primera vez que vieron el mar en vacaciones) No me cansaba de fotografiarlas con este, con la otra, con el de más allá y captar las miradas de esas preciosidades que ahora, ya más creciditas se asombran de verse en las fotos que pacientemente mamá recogió, ordenó por meses, hizo composiciones añadiendo texto que ahora me da risa cuando lo leo. Y ellas, por supuesto, entusiasmadas por el hallazgo de haber sido esos bebés tan gorditos y tan simpáticos frente a la cámara.
Antes alternaba la cámara fotográfica con la cámara de vídeo. Ahora me he pasado a la cámara digital y no hay quien me haga agarrar la videocámara, cargar la batería y ponerme con la cámara en ristre a perseguirlas por toda la casa. Aunque me dan ganas cuando las veo con la rabieta de no querer hacer algo y venga llorar, y no cejar hasta que nos ponen alterados a todos...Sí, también eso lo tendríamos que guardar para la posteridad, para cuando ancianitos digamos:"uf, qué a gusto se está sin tener que soportar esos berrinches infantiles y esas peleas con ellas a la hora de comer, qué bien estamos con las niñas en la universidad..."No creo que se me vaya de la memoria esto, no , procuraré acordarme cuando me llegue ese momento feliz.
En este blog no habrá fotos, porque demasiadas hay ya por la red. Este blog, aviso, va de letras, letras, palabras todas las que pueda, pero nada de imagen visual. Naturalmente, como esas viejas enciclopedias en las que estudiaban ,"in illo tempore", sin fotos, sin dibujos, en plan "imagínate -lo- que- quieras- que -no -te -lo -mostraré". Pues eso. Meritxell está debajo de un almendro, y allí poca diversión hay...
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