martes, septiembre 06, 2005
Un cuento en la siesta.
LLevaba un buen rato intentando que se viniera a dormir la siesta y no lo conseguía de ninguna manera, así que se me ocurrió invertir los papeles: yo iba a ser la hija de tres años y ella la madre.
-Bueno mamá, -tú eres la mamá ¿vale?-, mamá no me duermo si no me cuentas un cuento largo, largo ,largo.
-Hija, qué cuento quieres...
-Da igual, el que tú te sepas bien, mamá.
-De acuerdo, te contaré Peter Pan. ¿Ese te gusta? Sí, pues te cuento Peter Pan ,para que te duermas de una vez.
-Mamá, que sea un cuento muy largo y muy bonito.
-Preciosísimo va a ser este cuento, hija. Tú escucha lo que le pasó a Peter Pan.
-Mamá, pero no te vayas a dormir tú hasta que no se termine el cuento, ¿eh?
-No, no, no me dormiré.
-Empieza el cuento ya mamá, que tengo mucho sueño.
-Esto era un niño,se llamaba Peter Pan, y había otro que se llamaba Peter Pan, y otro también Peter Pan, y otro Peter Pan, y otro llamado Peter Pan, y uno más llamado Peter Pan. Eran muchos Peter Pan. Y había un niño, y otro niño, y otro niño, y otro niño, y otro niño y otro niño llamado Peter Pan, no, no se llamaba así, y otro niño más. Muchos niños y ya se acabó el cuento de Peter Pan ...¿te ha gustado la historia?
-Huy, mamá, qué sueño más grande tengo, me quiero dormir, me gusta el cuento de Peter Pan, pero tengo tanto sueño...
-Pues a dormir, venga, a dormir, que ya se ha terminado Peter Pan y te tienes que dormir. Venga, duerme, duerme y no te despiertes hasta que yo venga.
Y era verdad. Con tanto oírle repetir Peter Pan para arriba y para abajo, la niña(o sea yo misma haciendo de hija en la representación siestera) tenía un sueño bestial; me caía por momentos y mis ojos se cerraban como si fueran losas pesadas. Ella, más fresca que una rosa, después de dejarme agarrada a la almohada sin fuerzas para sujetarla en su estampía, salío de la habitación a oscuras y se fue a ver los dibujos de las Super Nenas o quien diablos estuviera viendo su hermana en la televisión de la sala. Altísimo ,para esas horas . Volumen que seguiría así durante la siesta hasta que su padre viniera a decirles que "más bajo". Ellas a lo suyo y mamá fuera de combate.
¿No era el mismo caso del cazador cazado? Pues así me sentí cuando desperté, después de soñar, cómo no, con el inefable Peter Pan.
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3 comentarios:
Piti, que lo dibujos son para ellos, los críos...y no veas cómo les entretienen las historias de Doraimon, el gato cósmico de los artilugios del bolsillo. Hasta a mí me hipnotizan cuando lo veo con ellas, porque-si-no-se-están-peleando...Algunas veces hasta me quedo dormida, mientras ellas miran sin pestañear esos dibujos.Es un rato de relax. No se oye una mosca. Parece que estamos en misa, porque el silencio es sagrado.
Los cuentos a la hora de dormir por la noche, en la siesta toca Tv, ya se sabe, es la ley...
Abrazos.
Me ha encantado la nueva versión de Peter Pan "made in " casa de Meritxell.Saludos
Esos son los cuentos que más saboreo, los que están vistos a través de sus ojos y narrados con su peculiar estilo. Es para verla en persona: adorable como cuentista.
Abrazos.
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