viernes, octubre 13, 2006

¿Me vuelvo por aquí?

Más o menos eso es lo que estoy haciendo; porque otra vez Blogia dando problemas a la hora de publicar posts. Después de escribir fatigosamente mi último posts allí ¿qué crees que pasó?:exactamente; se perdió. Como dicen los de Cruz y Raya, "Ande andará". Yo no sé qué ocurre, pero es que da de todo cuando quieres ver que se publique un post, y esperas y esperas, te vas a cenar, vuelves, y aún no se ha publicado, para después perderse en el abismo de internet. Pues ya he escarmentado. Nada como Blogger (vamos con el peloteo barato, ¿qué me cuesta?) El contador cuenta mucha gente leyendo estas tonterías mías.¿ No serán que entran y salen los mismos todo el rato?. Ahora veo uno en Vigo o alrededores, que creo que será Zebedeo; es que por sus comentarios, ya nos vamos conociendo un poco ("saludos, Zebedeo"); El segundo es de San Sebastian, más o menos. Si fuera Carlos Arguiñano le saludaría gustosa; porque no me pierdo ni una de sus recetas en Tele 5. Qué enganche tengo a su programa. Me inspira toda la paz del mundo. Si estaré relajada que me río con esos chistes tan malos que se cuenta mientras se parte de risa él solito. Ya con eso me parto yo también. En karlos.net tengo que entrar algún día a ver cuántas fotos de esas chulas tiene. Ya le enviaré yo algunas de las que me da por hacer cuando salgo de campo. Que desde que tengo la cámara digital, qué cansina soy haciendo fotos a todo bicho viviente. Menos mal que no ocupan nada y qué manera de entretener a una. Me encanta fotografiar a la gente. Antes que a los paisajes , están las caras, los gestos, la diversidad de expresiones que hay por doquier. Y que no se den cuenta mientras disparas a diestro y siniestro. Con que estás haciendo fotos a los monumentos de la ciudad, vas y los inmortalizas. Ah, y no hay dos sin tres. Hay un tercer lector de mi blog en Alemania. Qué éxito de público. Y seguro que no ponen un comentario a lo que lean. Ya sé que es más cómodo pasar de un blog a otro, pinchar en los enlaces mecánicamente y no decir esta boca es mía. Yo lo hago muchas veces; somos así de poco participativos y un poco lectores compulsivos. Cantidad, cantidad, a ver qué se cuece por ese sitio, a ver qué comenta este otro, y de uno vamos a otro blog y nos perdemos en el bosque frondoso. Luego estamos ya cansados para decir nada, escribir nuestra opinión o saludar al que lo ha escrito para desahogo propio y, de manera indirecta para nuestro deleite. ¿Hay algo más desinteresado que este medio? Internet nos trae algunas veces la humanización que no vemos por ninguna parte en la vida real, en la calle, en la gente que va con prisas y que hasta les cuesta emitir un leve saludo. Todos tenemos tanta prisa que nos molesta a veces coincidir con conocidos, que nos hacen parar el ritmo para saludarles. Esta mañana, me ha ocurrido eso exactamente. Iba tarde, caminaba como una autómata y, dio la casualidad de que oí mi nombre, y me sorprendió ver a un alumno del año pasado, de otro lugar , sonriéndome. Le saludé con una sonrisa pero nada más. ¿Me había creído que era de este curso y que lo vería próximamente en el aula? Creo que sí, que mis prisas por avanzar me hicieron creerlo. El caso es que ya a un buen trecho, me percaté de que no era de este curso, que lo tuve el curso pasado y que era de un trato exquisito en las clases; correctísimo, algo que no se estila en absoluto. Se había sentido sorprendido por verme y me iría a saludar. ¿Y yo que hice? Saludarles de manera rápida y desconsiderada, "Hasta luego" y desaparecí.. Ya ves. Me di cuenta tarde. Todo por las prisas que nos hacen perder el control de lo que es lo correcto en estos casos. Luego me saludaron y saludé yo a más alumnos, que vagaban tranquilamente, disfrutando del puente, que no le ha venido mal a nadie. Yo, la primera en disfrutar de estos días. Que he aprovechado para hacer todas aquellas cosas que tenía que haber hecho hace un mes, pero que iba postponiendo para mejor ocasión. El otoño nos pone las pilas alcalinas y nos sacude con fuerza la dejadez acumulada durante el verano. Verás qué bien nos vamos a plantar en el invierno.

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