martes, octubre 24, 2006
Nuevos habitantes.
Ay, los peces de colores se murieron y ahora tenemos dos tortugas pequeñitas. Ayer, después de las clases, viniendo para casa con el paraguas todo el rato abierto, esquivando charcos, pero muy reconfortada por el ambiente lluvioso y verme libre del encierro desde las ocho de la mañana, me paré en el escaparate de una tienda de mascotas. "Vade retro": creía que nunca entraría en una tienda así. ¿Para qué? ¿No me dan un poco de asco los animales vistos de cerca?Me gustan, pero de lejos. El poco contacto que hemos tenido es la causa de esa actitud. No he tenido en mi vida más que un perro al que adorábamos en casa; uno más en la familia, se puede decir. Pero murió, el pobre. Poco contacto hemos tenido con animales en casa. Bueno, los peces. Unos pocos han pasado por la pecera que ahora descansa del trasiego del año pasado.
Las tortugas que tanto me habían pedido las niñas mira por donde vendrían conmigo a casa después de mucha súplica para que se las comprara." ¿En casa bichos?; Pero qué manía, que no quiero ni peces siquiera..." Las objeciones de nada sirvieron, y se puso de manifiesto una vez más el poderío de ellas. Vencieron. Me vieron llevarles las tortugas a casita en una especie de batea de plástico, muy bien pensada con dos rampas para que se puedan mantener secas cuando quieran. "¿Y qué comen las tortugas, mamá?"
"Me han dicho que comida de este bote, una especie de gambitas; poco, dicen en la tienda de animales, porque ahora no comen mucho en esta época. También un poquito de jamón de york". "Mamá, yo me encargaré de cambiarles el agua y darles la comida. Tú me ayudarás todas las tardes, ¿de acuerdo?"
Y me acabo de pasar un rato embelesada mirando cómo se apañan las dos tortuguitas que parecen disfrutar debajo de la palmera que trae incorporada su bañerita, como si estuviesen en Marina D`ors. Más graciosas.
Yo era la que no quería bichos en casa. Anda, llámalo congruencia. Y les compro las tortugas, me quedo mirándolas como si nunca las hubiera visto en los documentales de la dos (de tú a tú nunca jamás me las he visto con ellas), claro que cogerlas aún no las he cogido; me da un poco de qué sé yo (todo se andará, por lo que veo);y, rizando el rizo, ahora voy y os lo cuento.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


1 comentario:
Sin duda será una experiencia más en tu vida y en la de tus hijas. Ellas estarán contentísimas y podrán ocuparse de las tortugas. Será bueno para ellas para que aprendan responsabilidades jugando.
Saludos
Publicar un comentario