domingo, febrero 17, 2008

Despotrique lo que usted quiera.

Estamos afortunadamente en una Democracia, así que usted puede hacer uso de la libertad de expresión. ¿Le parece mal un candidato en las elecciones? Pues póngale a parir, haga burla y chacota hasta del lunar más recóndito de su persona. ¿No aguanta una institución porque siente que se le revuelven las tripas sólo con oír su nombre? A saco, a por ella, a desprestigiarla y tirarla por los suelos y soltar sapos y culebras encima de ella. Es lo más normal, y estaría feo que no lo hiciera usted: sirve de terapia, ya verá qué bien se va a quedar cuando suelte la bilis amarga que le reconcomía por dentro.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya te digo, ahora va a resultar que los psicólogos se van a ir al puto paro con los gobernantes tan majetes que tenemos y nuestras mentes enfocadas en ponerles de vuelta y media... jaja
Ponga un político en su vida! empiece por una foto en la pared y un set de dardos!
jaja
Salud!

Meritxell2000 dijo...

Sí, imitemos a los periodistas que lo cogen llorona con algunos y no veas qué matraca dan.

Saludos, Cosaco