jueves, mayo 04, 2006

El cuidado de la voz en los docentes.

Cuánto me acuerdo de los consejos que recibí durante el curso de logopedia del año pasado. Todo muy clarito y muy apuntadito en unos folios que guardo en una carpeta que nos dieron en el Centro de Profesores. Pero del dicho al hecho... Ya nos hemos olvidado de todas esas recomendaciones que tan bien nos servirían en el futuro. Ya hemos vuelto a las andadas: levantar el tono de voz, hablar en un ambiente ruidoso (no se están quietos ni a la de tres, estos alumnos), beber líquidos entre clase y clase (preferentemente agua mineral), no carraspear, hacer ejercicios para tonificar los músculos etc. etc. etc. Olvido de casi todo, menos de la botellita de agua. Menos mal. Carraspeo menos, pero sigo de vez en cuando con el dichoso querer aclarar la voz. Y claro, irritaciones de garganta, sin ganas de hablar al llegar a casa. ¿Por el desaliento de querer educar, a pesar de los pesares, de las irritaciones que te llevas con algunos impresentables? Ah, es que el estado de ansiedad también influye en el estado de la voz. Vamos, que no hay por donde cogernos cuando queremos desempeñar nuestra labor y no nos dejan. Es que los obligados a estar por ley en las aulas, quieras o no, son insufribles. Y tienes que seguir dando clase en esas circunstancias, no los puedes mandar al pasillo eternamente. Castigos, llamada a sus padres, diálogo...expulsiones a casa... Vuelven y compruebas que no ha servido para nada. Estamos a final de curso y tenemos la responsabilidad de dar un programa en esas condiciones adversas. Ellos, los camorristas lo saben. Y tú a tejer con esos mimbres... A tragar agua...o bilis.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Paciencia, ejercicios de respiración y ánimo que no falte con esos adolescentes. Besitos.

Douce dijo...

Aparte de compartir tu sensación de impotencia ante lo incambiable, tratar de animarte y comprender...

Y piensa que ya queda poco y que tampoco hay que hacer 'carraspear' al alma porque se irrita más.

Un saludo

Meritxell2000 dijo...

Eso es, esto es lo que necesito yo, gente como vosotros que animáis solo con venir por aquí.
Muchas gracias. No nos queda otra cosa que tener mucha paciencia. Pero vengo al blog como terapia y se me olvida por completo, oiga...

No, no es tan fácil acostumbrarse a esta situación permanente pero hacemos lo que podemos. La voz hoy la tengo mucho mejor porque claro, no he tenido clase. Ayer viernes, a última hora de la jornada, otra vez una buena bronca con un "abandono total"de la asignatura. Si os lo cuento no lo creeréis lo que pasó en la misma clase de Lengua y Literatura. Me parece que paso de llevar gafas, total, para lo que hay que ver.

Abrazos.