jueves, abril 16, 2009

Murakami

Acabo de leer la entrevista que le hace Gaspar Hernández a Haruki Murakami en el suplemento de El Dominical del 5 de abril. Se me olvidó leerlo cuando lo compré y me he dado de bruces con él; más vale tarde. Me ha encantado ver que se muestra como un hombre corriente y moliente, sin nada de esa pose de divo que suele acompañar a los escritores, sobre todo si logran el éxito y el reconocimiento público. Pocos, muy pocos se muestran sinceros y dicen lo que piensan, reconocen lo que hacen y dejan ver que no son nada del otro mundo, ni genios ni gaitas marineras. Murakami parece que es totalmente normal, y presume de serlo. Después de la rueda de prensa, agarra sus zapatillas deportivas y a correr por Barcelona, como uno más, sin renunciar a lo que realmente le gusta: escuchar música y la soledad del corredor por la ciudad. A este paso, con lo que se cuida haciendo deporte y tomándose en serio su vida, su salud, tenemos Murakami para rato. Vamos, que superará a esa señora gallega que acaba de cumplir 107 años. Y está como un roble. Eso sí que es envidiable. ¿O no? Que no se preocupe tanto Murakami y no vuelva a decir eso "El resto de mi vida es cada vez más corto y no sé cuántos libros más podré escribir. Un problema, porque tengo tantas cosas que escribir y tengo los años tan limitados..." Nada, nada, que son solo 60 años de nada. Lo que sí le sentaría bien es echar unas risas de vez en cuando, hijo, que en las fotos pareces tan serio...

2 comentarios:

Albino dijo...

Yo también lei la entrevista a Murakami y se bastante de su obra.
Me parece una persona sensacional. Por si fuera poco tuve la oportunidad de conocerlo en Santiago de Compostela donde acudió para recibir un premio que conceden los alumnos de un instituto y que valoró más que un Nobel y la traducción al gallego de su novela "Do que estou a falar cando falo de correr".
Un beso y a ver si escribes mas en tus post y en esta columna

Anónimo dijo...

Hola Albino: qué casualidad que a ti también te gustara. Y encima lo conoces. Qué suerte.

Ya te has dado cuenta de que mis posts se demoran más de la cuenta. Siempre algo me impide sentarme a escribir. Todo a la carrera...

Un beso para ti.

María