domingo, marzo 05, 2006

Larva me envió lo que en el post anterior desarrollo como "cuatro de todo" http://quijotexxi.blogcindario.com Y mira por donde me vino a la memoria, al recordar películas favoritas, esa tan antigua de George Stevens titulada aquí "Sueños de juventud" y en EEUU como "Alice Adam". Es de 1935 y ganó un Oscar según creo(http://www.cinemaieti.com/especials/hepburn/sueos_cas.htm ) Cada vez que la recuerdo me parto de risa al imaginar a la criada negra que les tiene que servir la cena a Alice y a su prometido en la presentación a su familia. "Mucho quiero y no puedo" para impresionar al novio por parte de esa pobre gente que Alice tiene por familia. Y esos goterones de sudor que les bajan a todos, cenando en pleno verano con toda la parafernalia y esa criada entrando bruscamente en el comedor sin modales, pobre, y pasando las de caín con tal de servir bien la mesa. La vuelvo a ver una vez más y me sigo riendo inmisericorde de cómo se presenta toda esa escena surrealista. Creo que es la película en la que más me he reído en toda mi vida, y ya es decir, con todo lo que me he reído con los hermanitos de Groucho, Wooddy Allen, Chaplin, Buster Keaton, y la larga lista de sus películas.

1 comentario:

Gatito viejo dijo...

Recuerdo "Sueños de juventud dirigida por George Stevens y protagonizada por Katharine Hepburn. Es maravillosa. La he visto un montón de veces. Siempre disfruto la escena de la pobre negra sirviendo la cena, entrando por la puerta corredera a golpes porque se atascaba , con la cofia caída porque le estaba grande, lo cual le impedía ver, ofreciendo al padre un canapé de caviar que tenía que coger a toda costa. El padre lo rechaza y la hija muy fina le dice que era caviar, lo prueba y no le gusta y lo esconde detrás de la lámpara. Bueno, así contado no es nada, pero visto te caes por el suelo. Es lo que tú dices, Meritxell,un querer y no poder. Tratar de aparentar. De hecho contratan a la pobre sirvienta por horas para servir la cena y dicen que es su criada de siempre. De ahí el equívoco cuando el padre quiere llamarla y no se acuerda de su nombre. JAJAJA ¡Qué divertida!
Saludos